El diácono en la Misa

El sacrificio eucarístico de la Misa es, ante todo, la acción de Cristo (IGMR 11) 1 y del pueblo de Dios por medio de la cual “los hombres tributan al Padre, adorándolo por medio de Cristo, Hijo de Dios en el Espíritu Santo” (IGMR 16), y los fieles se unen a Cristo en acción de gracias y “el reconocimiento de las grandezas de Dios” (IGMR 78). La Misa es el “sacramento de unidad” (IGMR 91-92) en el que los fieles son nutridos de la Mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo (IGMR 28) 2. Esta unidad se expresa sobre todo en la postura común, (IGMR 42) 3, en el canto comunitario (IGMR 47) 4, en un silencio reverente (IGMR 45, 56) 5, y compartiendo el único pan y único cáliz (IGMR 83, 321). El Misal Romano supone que la liturgia dominical y de los días festivos ha de ser celebrada con cantos (IGMR 40, 115) 6, con un líder de canto, con uno o dos lectores (IGMR 109) 7, y con otros ministros laicos asistentes (IGMR 115). Se supone también que todos los comulgantes presentes en la Misa, el sacerdote celebrante, el diácono, los otros ministros y todos en la asamblea, comulgarán del pan y del vino consagrados durante esa misma Misa (IGMR 85, 281, 321) 8, al igual que lo hace el sacerdote celebrante (IGMR 85, 243). Los libros litúrgicos, sobre todo los que utilizan el sacerdote celebrante, el diácono, y los ministros deben ser bonitos y apropiados a la celebración (IGMR 349) 9 en lugar de ser hojas desechables o folletos. deacon at mass

Los principios fundamentales que explican el propósito de las distintas partes de la Misa se hallan en el Capítulo II (IGMR 27-90); y este capítulo provee la base para las normas más detalladas que se encuentran en el Capítulo IV (IGMR 112-287). Los Capítulos V (IGMR 288-318) y VI (IGMR 319-351) presentan también los principios generales relativos al orden de los muebles en la Iglesia y los requisitos para celebrar la Misa.

Las rúbricas del Misal Romano suponen que la celebración de la Misa tendrá lugar en una iglesia (IGMR 288) 10 con un altar independiente (IGMR 299) 11, un ambón para la proclamación de la Palabra de Dios (IGMR 309) 12, y una sede presidencial utilizada por el sacerdote durante ciertos momentos de la celebración litúrgica (IGMR 310) 13. Aunque el tabernáculo puede hallarse en el santuario (IGMR 315b) 14, todas las rúbricas suponen que estará colocado en una capilla separada puesto que las rúbricas no hacen ninguna referencia al tabernáculo cuando describen las acciones del sacerdote y los otros ministros asistentes durante la Misa. Sin embargo, si el tabernáculo se halla en el santuario, el sacerdote celebrante y todos los ministros asistentes hacen una genuflexión a la Eucaristía reservada en el tabernáculo solamente al entrar (al comenzar la Misa) y al salir (al terminar la Misa). Nadie debe hacer genuflexiones adicionales durante la celebración de la Misa (IGMR 274) 15.

Entre los que sirven en la celebración eucarística, después del presbítero, ocupa el primer lugar el diácono en virtud de la sagrada ordenación recibida. Pues el sagrado Orden del diaconado, ya desde la antigua edad apostólica 16, ha gozado de gran honor en la Iglesia. En la Misa el diácono tiene su parte propia: en el anuncio del Evangelio y a veces en la predicación de la Palabra de Dios, en el decir la intenciones de la oración universal, en ayudar al sacerdote, en la preparación del altar y en el servicio a la celebración del sacrificio, en distribuir a los fieles la Eucaristía, sobre todo bajo la especie de vino, y en las eventuales moniciones sobre las posturas corporales y acciones del pueblo (IGMR, 94).

La Misa Con un Diácono

Cuando un diácono está presente en la celebración de la Eucaristía, debe ejercer su ministerio llevando las vestiduras sagradas 17. El diácono:

  1. Asiste al sacerdote y está siempre a su lado (a menos que lleve el Evangeliario en cuyo caso va delante del sacerdote) ;
  2. En el altar lo ayuda en lo relativo al cáliz y el misal;
  3. proclama el Evangelio y, puede, por mandato del sacerdote celebrante, decir la homilía (ver IGMR, n. 55);
  4. dirige al pueblo fiel a través de oportunas moniciones y recita las intenciones de la oración universal;
  5. ayuda al sacerdote celebrante en la distribución de la Comunión y purifica y dispone los vasos sagrados;
  6. si no hay ningún otro ministro, él, si es necesario, cumple los oficios de los demás ministros (IGMR 171).

Los Ritos Iniciales

  • Llevando el Evangeliario un poco elevado, el diácono precede al sacerdote en su camino hacia el altar. De otro modo, irá a su lado (IGMR 172).
  • Llegado al altar, el diácono, si lleva el Evangeliario, sube al altar omitiendo la reverencia. Colocado el Evangeliario sobre el altar como es de alabar, juntamente con el sacerdote venera el altar con un beso. Si no lleva el Evangeliario, hace una inclinación profunda sobre el altar de manera acostumbrada juntamente con el sacerdote y con él venera el altar con un beso. Luego, si se emplea el incienso, ayuda al sacerdote a colocar el incienso y a incensar la cruz y el altar (IGMR 173).
  • Terminada la incensación del altar, se dirige junto con el sacerdote hacia la sede, y allí permanece a su lado y le ayuda en caso de necesidad (IGMR 174).
  • “…Si el tabernáculo con el Santísimo Sacramento está en el presbiterio, el sacerdote, el diácono y los demás ministros hacen genuflexión cuando llegan al altar y cuando se retiran de él, pero no durante la celebración de la Misa…” (IGMR 274) 18

Liturgia de La Palabra

  • Mientras se dice el Aleluya u otro canto, si se ha de usar el incienso, ayuda al sacerdote a colocarlo en el incensario, luego, inclinado profundamente ante él, le pide su bendición, y en voz baja dice: Padre, dame tu bendición. El sacerdote le da la bendición diciendo: ” El Señor esté en tu corazón. El diácono responde: Amén.img_2833

    Luego hecha una inclinación hacia el altar, toma el Evangeliario, que está colocado sobre el altar y se dirige al ambón teniendo el libro un poco elevado, precedido por el ministro con el incensario humeante y por los ministros con los cirios encendidos. Allí saluda al pueblo, diciendo, con las manos juntas: El Señor esté con ustedes. Luego, al pronunciar las palabras: Lectura del santo Evangelio según San ____ , con el pulgar marca el libro con la señal de la cruz y enseguida a sí mismo, en la frenteextra3, en la boca y en el pecho; inciensa el libro y proclama el Evangelio. Terminado esto, aclama: Palabra del Señor. Todos responden: Gloria a Ti, Señor Jesús. A continuación besa con reverencia el libro diciendo al mismo tiempo en secreto: Las palabras del Evangelio borren, etcétera. Cuando el diácono ayuda al Obispo, le lleva el libro para besarlo o él mismo lo besa diciendo en secreto: Las palabras del Evangelio. En las celebraciones más solemnes el Obispo, si es oportuno, imparte al pueblo la bendición con el Evangeliario. Luego el Evangeliario puede ser llevado a la credencia o a otro lugar conveniente y digno (IGMR. 175).

  • Si falta un lector idóneo, el diácono lee también otras lecturas (IGMR 176). Se debe hacer todos los esfuerzos para asegurar la presencia de lectores en la celebración de la liturgia Eucarística.
  • Las intenciones de la oración de los fieles, después de la introducción que corresponde al sacerdote, las recita el diacono ordinariamente desde el ambón (IGMR 177).

Liturgia de La Eucaristía

  • Terminada la oración universal, permaneciendo el sacerdote en su sede el diácono prepara el altar con la ayuda del acólito; a éste le toca en particular tener cuidado de los sagrados vasos. Asiste también al sacerdote cuando recibe los dones del pueblo. Luego pasa al sacerdote la patena con el pan que se va a consagrar; vierte el vino y unas gotas de agua el cálizimg_0237-900x599, diciendo en secreto: El agua unida al vino sea signo, y le presenta el cáliz al sacerdote. La preparación del cáliz y la infusión del vino y del agua pueden también hacerse en la credencia. Si se emplea el incienso, el diácono ayuda al sacerdote en la incensación de las ofrendas y de la cruz y del altar, y luego él o el acólito inciensa al sacerdote y al pueblo (IGMR 178).
  • Durante la Plegaria Eucarística, el diácono está en pie junto al sacerdote, un poco retirado respecto de él para ayudar, cuando hace falta, en lo relativo al cáliz o al misal.

Desde la epíclesis hasta el momento de la elevación del cáliz, el diácono ordinariamente permanece arrodillado. Si están presentes muchos diáconos, uno de ellos durante la consagración puede poner el incienso en el incensario e incensar en el momento de la elevación de la hostia y del cáliz (IGMR 179).

  • Para la doxología final de la Plegaria Eucarística, de pie al lado del sacerdote, tiene el cáliz elevado, mientras aquél eleva la patena con la hostia hasta el momento en que el pueblo haya aclamado Amén (IGMR 180).90-doxologiaUna vez que el sacerdote haya dicho la oración de la paz y: La paz del Señor esté siempre con ustedes, y el pueblo haya respondido: Y con tu espíritu, el diácono, si se practica este rito, hace la invitación a la paz diciendo, con las manos juntas y dirigido hacia el pueblo: Daos fraternalmente la paz. Él la recibe del sacerdote y puede ofrecerla a los otros ministros más cercanos (IGMR 181).
  • Terminada la comunión del sacerdote, el diácono recibe del sacerdote la Comunión bajo las dos especies, y luego ayuda al sacerdote a distribuir la comunión al pueblo. Si la comunión se da bajo dos especies, él ofrece el cáliz a los que van comulgando y, terminada la distribución, inmediatamente consume junto al altar toda la sangre de Cristo remanente con la ayuda, si es necesario, de otros diáconos y presbíteros (IGMR 182). En ausencia de otros ministros puede ser auxiliado por ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión (SSV 37) 19.dsc02910
  • Terminada la comunión, el diácono vuelve al altar con el sacerdote. Recoge las partículas, si las hay, y luego lleva el cáliz y los demás vasos sagrados a la credencia, y allí los purifica y ordena como de costumbre, mientras el sacerdote ha vuelto a su sede. Sin embargo, se puede también dejar los vasos decentemente cubiertos en la credencia sobre el corporal y purificarlos inmediatamente después de la Misa, una vez despedido el pueblo (IGMR 183).

Rito de Conclusión

  • Dicha la Oración después de la Comunión, el diácono da breves avisos al pueblo, si hay que darlos, a no sere que prefiera hacerlo personalmente el sacerdote (IGMR 184).
  • Si se usa la oración sobre el pueblo o la fórmula de bendición solemne, el diácono dice: Inclinaos para recibir la bendición. Una vez dada la bendición por el sacerdote, el diácono se encarga de despedir al pueblo diciendo, con las manos juntas y dirigido al pueblo: Podeis ir en paz (IGMR 185).
  • Luego, juntamente con el sacerdote, venera el altar besándolo, y haciendo una inclinación profunda 20, se retira en el mismo orden en que había llegado (IGMR 186).

diacono y papa besan altar
Notas

  1. Para las citas de la IGMS se utiliza: ORDENACION GENERAL DEL MISAL ROMANO. Institutio Generalis Missalis Romani; Tercera Edición típica, Incluyendo las adaptaciones para las diócesis de los Estados Unidos de América. Edición provisional para estudiar. LTP, Chicago, Ill. EUA, 2003
  2. “…en la Misa se dispone la mesa, tanto de la Palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo en la que los fieles encuentran el mensaje y el alimento cristiano…”.
  3. “La postura uniforme, seguida por todos los que toman parte en la celebración, es un signo de unidad de los miembros de la comunidad cristiana congregada para la sagrada Liturgia, ya que expresa y fomenta al mismo tiempo la unanimidad de los participantes”.
  4. “Reunido el pueblo, mientras entra el sacerdote con el diácono y los ministros, se da comienzo al canto de entrada. El fin de este canto es abrir la celebración, fomentar la unión de quienes se han reunido…”.
  5. “También como parte de la celebración ha de guardarse en su tiempo silencio sagrado” (45). “…En ella son convenientes también unos breves espacios de silencio…” (56).
  6. “Téngase por consiguiente, en gran estima el uso del canto en las celebraciones…; que no falte el canto de los ministros y del pueblo en las celebraciones que se llevan a cabo los domingos y fiestas de precepto” (40). “…Misa con el pueblo…; conviene que, mientras sea posible se tenga esta celebración con canto y con el número adecuado de ministros…” (115).
  7. “Si están presentes muchos que pueden ejercitar un mismo ministerio, nada impide el que se distribuyan…, pueden éstas distribuirse entre diversos lectores…”
  8. “Es muy de desear que los fieles participen, como está obligado a hacerlo el mismo sacerdote, del Cuerpo del Señor con Hostias consagradas en esa misma Misa…” (85); “La Comunión tiene sentido de signo más pleno cuando se hace bajo las dos especies…” (281); “…Conviene que el pan eucarístico se haga en tal forma que el sacerdote pueda realmente partir la hostia en partes diversas y distribuirlas, al menos a algunos fieles…” (321).
  9. “Se debe procurar de manera particular que los libros litúrgicos, sobre todo el Evangeliario y el Leccionario, que se destinan a la proclamación de la Palabra de Dios y por eso gozan de una particular veneración, sean en la acción litúrgica realmente signos y símbolos de las cosas celestes, y por tanto verdaderamente dignos, decorosos y bellos”.
  10. “Para la celebración de la Eucaristía el pueblo de Dios se congrega generalmente en la iglesia…”.
  11. “Constrúyase el altar separado de la pared, de modo que se le pueda rodear fácilmente y la celebración se pueda hacer de cara al pueblo.”.
  12. “La dignidad de la palabra de Dios exige que en la iglesia haya un sitio conveniente para su anuncio, hacia el que, durante la liturgia de la palabra, se vuelve espontáneamente la atención de los fieles… El ambón, según la estructura de cada iglesia, debe ser de tal naturaleza, que permita al pueblo ver y oír bien a los ministros ordenados y a los lectores”.
  13. “La sede del sacerdote celebrante debe significar su oficio de presidente de la asamblea y de director de la oración…, su puesto más adecuado será de cara al pueblo, al fondo del presbiterio… Evítese toda apariencia de trono…”.
  14. “…o en alguna capilla apta para la adoración y oración privada de los fieles, que esté conectada orgánicamente con la iglesia y sea visible para los fieles”.
  15. “…Si el tabernáculo con el Santísimo Sacramento está en el presbiterio, el sacerdote, el diácono y los demás ministros hacen genuflexión cuando llegan al altar y cuando se retiran de él, pero no durante la celebración de la Misa…”.
  16. Véase Pablo VI, Carta Apostólica, Sacrum diaconatus ordinem, AAS 59(1967), 697-704; Roman Pontifical, De Ordinatione Episcopi, presbyterorum et diaconarum, editio typica altera, 1989, n. 173.
  17. “para el diácono: el alba, la estola y la dalmática. Esta última, por necesidad o por grado inferior de solemnidad, puede omitirse”.
  18. Nota del corrector: se repite este número aunque no es necesario dado que ya fue citado anteriormente en el mismo sentido. Únicamente se hace por seguir el texto en inglés.
  19. Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos de América, El Sacrificio Santo y Vivo [SSV] (Junio del 2001).
  20. Si hay un tabernáculo en el presbiterio, todos hacen una genuflexión.

    usccb

¿Diaconado femenino?: ¿Por qué no mujeres cardenales?

Me voy a meter en un jardín. Leo en RD que al obispo Msr. Durocher le han dado un premio por defender el diaconado femenino. Lo he leído porque un amigo me lo ha referido y sacado como tema de conversación esta mañana, tomando un café. Mi postura es algo más radical: ¿Por qué no mujeres «Cardenales»? (al parecer, el cardenal Turkson ya ha hablado en esta línea). Se ha quedado, mi amigo, un tanto asombrado.

Los Cardenales son los puntos de apoyo, las bisagras alrededor de las cuales gira el edificio de la Iglesia. Están al servicio del Papa, le asisten para tratar juntos las cuestiones de mayor importancia; le ayudan en el gobierno cotidiano de la Iglesia universal.cardenales-644x362

El Código de Derecho Canónico indica que hay que elegir varones que hayan recibido al menos el presbiterado; el Concilio Vaticano II nos enseña también que el magisterio de la Iglesia y el sentir de los fieles (sensus fidelium) saben discernir y acoger lo que es nuevo y refuerza la participación de los fieles en la Iglesia. Dicen que en tiempos de Pablo VI se consideró crear Cardenal a Maritain, que no estaba ordenado: ¿por qué no tener mujeres como consejeras del Papa, entre quienes gobiernan con buen criterio y buen sentido a la Iglesia? ¿Por qué no tener mujeres entre los electores del futuro Papa? Adelanto que a mí me parecería oportuno, adecuado y bueno.

Seguro que resulta más sencillo reformar el Código de Derecho Canónico, que afecta a la institución y no a la «esposa mística de Cristo», que poner en cuestión los fundamentos de la Revelación y de la Tradición. Aquí estoy mirando de frente a la cuestión del diaconado femenino: no se trata de derechos, sino de fe y de obediencia. Sin embargo, impedir el acceso de las mujeres al cardenalato sí que puede estar vulnerando sus derechos. El cardenalato es una institución, no un ministerio, que surge para ayudar a dirigir mejor la Iglesia en cuanto organización: no es algo fundado por Jesucristo ni por los apóstoles, no es sacramental, sí profundamente humano. Por lo tanto, mudable y mejorable. Y las reformas eficaces en las instituciones en cuanto tales son las que se hacen «top down» (desde arriba).

Cuando Jesús se manifestó a los once en la tarde de Pascua, «les echó en cara su incredulidad y su dureza de cabeza por no haber creído a quienes le habían visto resucitado». Eran mujeres. Las mujeres fueron las primeras mensajeras de la Resurrección de Cristo. Pedro, que confirmará en la fe a sus hermanos, vio al Resucitado antes que los demás. ¿Son acaso ambas cosas discriminación?

¿Es discriminación rezar «bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús»? ¿Estamos discriminados los hombres porque el ángel saludara a una mujer, a la Mujer que es la «jefa» de la Iglesia como institución y «tipo» de la Iglesia como esposa de Cristo y madre de la cristiandad?

La Iglesia se ha constituido por decisión de Cristo, de quien emanan todos sus atributos. La Iglesia funciona, para entendernos, de arriba hacia abajo. Intentar construir el edificio de la Iglesia a mano alzada, según las opiniones o intereses de los vientos de la historia, es jugar a ser dioses, es volver a cuestionar a Dios. Quizá así resulte más se
ncillo comprender qué es el pecado original. ¿Tan poco respeto nos merece el sacrificio de Cristo en la Cruz?jaimenoguera-3

Insisto: me encantaría ver a mujeres entre los Cardenales, aconsejando sabiamente al que, por decisión de Jesucristo, tiene la misión de guiarnos a todos en la Iglesia. Nos ayudarían a mirar las cosas con otros ojos: complementarios, femeninos, sólidos y vestidos de afectos sin pudores innecesarios.blogs.alfayomega

Por Jaime Noguera Tejedor es diácono de Madrid

 

“Contemplar de nuevo las maravillas que el Todopoderoso puede hacer”. Testimonio vocacional del diácono Greg Kandra

En una mañana fría de mayo de 2007, me encontré en el último sitio que me podía imaginar: boca abajo sobre el suelo duro de una basílica católica, con un coro cantando las letanías de los Santos y recibiendo el Sacramento del Orden. Momentos después, las manos del obispo se posaron en mi cabeza y me convertí, increíblemente, en un diácono  permanente.

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¿Cómo diablos sucedió esto?

Si tuviera que señalar una fecha, sería el 11 de septiembre de 2001. Yo era un escritor y productor de CBS News, y que por la mañana, me pusieron a trabajar en la sala de redacción de televisión, escribiendo actualizaciones cada hora para un evento diferente a cualquiera que había cubierto antes. Esa noche, Dan Rather abrió la CBS Evening News con estas palabras: “Buenas noches. Este es un día que recordará por el resto de su vida “No me di cuenta entonces de que lo que realmente quería decir -. Y cómo todo en mi mundo estaba a punto de cambiar.13339559_10208705852296164_3982523008652982720_n

En los días que siguieron, entre las vigilias con velas e imágenes fotocopiadas pegadas en las paradas de autobús y un sinfín de funerales acompañados de gaitas tocando “Amazing Grace”, que tenía una sensación creciente de que el mundo había cambiado. Y mis prioridades habían cambiado, también. Una y otra vez, me recordó que todo lo que había trabajado para podría desaparecer en un instante. Pensé en la antigua norma Peggy Lee: “¿Eso es todo lo que hay?”

Tiene que haber algo más que tenía que hacer, ¿verdad?

Apoyándose en la fe

Me volví a lo que me había mantenido conectado a tierra en el pasado: mi fe. De repente me encontré rezar más. He leído Thomas Merton. Pasé más tiempo en las bancas para la misa diaria. Fui a retiros.Empecé a rezar la Liturgia de las Horas. De hecho, me considero, por un tiempo, convirtiéndose en un cisterciense Lay. Entonces, mientras estaba de retiro en un monasterio trapense en 2002, conocí a alguien que no esperaba: un diácono de Inglaterra. Nunca había conocido a un diácono antes. Yo estaba intrigado. Entablamos una conversación después de la misa y pasamos una larga tarde hablando del diaconado. Me sorprendió saber que él también trabajó en la radiodifusión, para la BBC. Había hecho algunos trabajos freelance para CBS, también, y que sabía mucho de las mismas personas. Dios se trataba de decirme algo?

Al día siguiente, vi el diácono en la acción, sirviendo la misa en la iglesia de la abadía y la predicación de la homilía maravillosa. Y fue entonces que se me ocurrió: He aquí un hombre muy parecido a mí mismo, hacer lo que hice, y dedicar su vida a Dios. Yo podría hacer esto? Mientras estaba sentado en la abadía y oído los cantos y lo observaba elevando el cáliz, el pensamiento vino a mí: Sí. Sí. Puedes hacerlo. Usted debe hacer esto.

Cuando volví a casa y le dije a mi esposa, ella es comprensible pensó que estaba loco. Pero el tiempo y la oración y largas conversaciones alrededor de la mesa de la cena convencidos los dos de nosotros que tal vez, sólo tal vez, esto es algo que podría hacer, y debe hacer, y pronto. Dar un salto de fe, apliqué para la siguiente clase en el programa de diaconado en septiembre de 2002.

Lo que siguió fueron cinco años de clases, tareas, talleres y13330920_10154273500882904_7123056095239486380_n retiros. Los fines de semana se tomaron con el trabajo de la iglesia; noches las pasamos en el trabajo escolar. La vida se volvió mucho más complicado.Más de un par de veces, pensé: ¿Estoy fuera de mi mente?

Todo ello llegó a su fin, como corresponde, sólo unos días después de la Ascensión Jueves – el momento en que los apóstoles habían quedado solos y se
espera del Espíritu Santo. En mi misa de acción de gracias después de la ordenación, hablé en mi homilía de sentirse como los apóstoles durante ese tiempo antes de Pentecostés – viviendo en un aposento alto, sin saber lo que iba a suceder, en oración anhelo de la siguiente parte de sus vidas, para empezar. Yo sabía cómo se debe haber sentido.

Como he predicado en mi primera homilía:

“Cada uno de nosotros en algún momento de nuestras vidas ha conocido que la habitación superior, ese lugar de la incertidumbre. Podemos medir sus paredes. Todos hemos pasado por sus piso, bloqueado sus ventanas y rezó para que nadie nos encontrará – al igual que los apóstoles en ese valle oscuro entre el jueves de la Ascensión y Pentecostés.

“Creo que el mensaje de esos días antes de Pentecostés es uno de los más difíciles de aceptar”, dije. “Es simplemente confiar. Confía en que se mantendrá la promesa de Dios, que no nos dejará huérfanos.Porque cuando nos sentimos abandonados y solos – cuando huimos de nuestras propias habitaciones superiores – que es cuando Dios a menudo se da a conocer.

“Dios no quiere que nos pasamos la vida en el aposento al
to. La lección que he aprendido es esto: abrir las ventanas. Dejar entrar la luz. Tener fe. Y la confianza. Debido a Pentecostés finalmente llega. La gracia abundará “.

Maravilla y asombro

Ciertamente he visto que, una y otra vez, en los siguientes nueve años de mi ministerio como diácono. Ha estado ahí en cada bebé que he bautizado, cada matrimonio que he sido testigo, cada Bendición he celebrado. La gracia del sacramento me ha ayudado a encontrar las palabras para predicar en el funeral de un compañero de clase diácono que murió pocos meses después de la ordenación. Se me ha dado de combustible para volver a escribir una homilía a las 2 de la mañana, y el deseo de evangelizar en línea y en forma impresa y estar presentes a las personas en sus momentos de necesidad. Con el tiempo, me llevó a dejar de CBS News y trabajar a favor de los pobres, incluidas las víctimas de la guerra y el terror en el Medio Oriente.

Me ha tomado lugares que nunca hubiera esperado. Y me ha enrique10985513_10205409094839288_4384065693763371309_ncido más allá de mis más locas fantasías.

Miro hacia atrás en esa mañana de mayo, cuando caiga antes de que el Señor, un suelo de piedra debajo de mí y un techo abovedado por encima de mí, y me recuerda lo improbable que todas las uniones.¿Cómo pasó esto?

Recuerdo las palabras de un antiguo himno de mi infancia, “Alabanza al Señor”:

“Contemplar de nuevo / lo que el Todopoderoso puede hacer …”

Toda vocación, creo, se reduce a la misma sensación de asombro y admiración.

Nunca se sabe lo que puede hacer – y después se lanza y lo hace.

El diácono Greg kandra sirve en la Diócesis de Brooklyn, Nueva York. Es el editor multimedia para Católica Cercano Oriente Asociación para el Bienestar (CNEWA) y los blogs en Aleteia.org .

Cómo un hombre que se propuso ser un ministro presbiteriano se convirtió en diácono

James Carper comenzó la universidad con la intención de convertirse en un ministro presbiteriano.

“Mientras que en la universidad, conocí y me casé con mi esposa, Teresa, que era un devoto católico”, recordó Carper, de 57 años, que se casó en 1977 diciembre.Existe.

Cuando la pareja se trasladó a California, se sometió el rito de la iniciación cristiana de los adultos a becomea Católica.

“Después, me pidieron que diera un testimonio en la misa de por qué yo quería ser católica. Después de la misa, dijo nuestro diácono,” Usted va a ser un diácono algún día. “Finalmente, un día, tuve una epifanía. Me di cuenta entonces era un regalo de Dios y no es algo que debería retener de él. Así que hace siete años, mi esposa y yo se inició el proceso ApplicationA “.d

El 9 de junio, Carper estaba entre 14 hombres ordenados como diáconos permanentes por el arzobispo José H. Gómez © en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles.Él y su esposa han sido asignados a su parroquia, San Pedro Claver en Simi Valley, donde Carper dio su primera misa de Acción de Gracias ONA Junea 10.

“Del mismo modo que se convirtió en uno en el matrimonio, ahora somos uno en nuestro servicio a nuestra comunidad? Nuestra comunidad de la iglesia y la comunidad de Simi Valley y más allá”, dijo Teresa Carper. “Jim lleva la estola, un signo externo de un diácono. Doy el alma of the diácono.”

Los diáconos son posiciones voluntarias dentro de la Iglesia Catholica.

“Nos comprometemos a emprender una vida de servicio a la iglesia y para la comunidad”, dijo James Carper. “Esto significa que un diácono ha recibido el sacramento de la ‘Orden Sagrado’ similares a las de los sacerdotes. Las funciones del diácono menudo se encuentran fuera de las paredes de la iglesia. Se espera que participen activamente en el servicio comunitario y la divulgación. Lo hacemos asistiendo a los centros de atención, prisiones, albergues y muchos otros lugares donde la gente necesita el ministerio, la oración and comodidad.

“Dentro de la iglesia, los diáconos ayudan al sacerdote en la realización de la misa,” dijo. “Esto significa que la lectura del Evangelio y, a veces la predicación.” Diáconos también pueden ayudar a preparar a los sacramentos y distribute Comunión.

“Diáconos ordenados continúan sus profesiones seculares elegidos incluso después de ser ordenados,” dijo James Carper, quien pasó 23 años trabajando en la industria de seguros antes de que cambió de profesión y trabajó en el campo sin fines de lucro como el desarrollo y director stewardshipÂ.

La posición de diácono es casi tan antigua como la propia iglesia, dijo Craig Siegman, un diácono y director de Formación del Diaconado de la Arquidiócesis de Los Ángeles. “La posición de diácono nació para satisfacer las necesidades OFA Thea personas.”

Con el fin de ser diácono, “el hombre y su esposa tienen que discernir que Dios está llamando a que se convierta en un diácono, y su mujer tiene que estar de acuerdo con su entrada en el programa y para dar su apoyo”, dijo Siegman.”Su llamada ha de ser confirmada por otros, así como su pastor, su comunidad, y el personal formationa diaconado.”

También hay un proceso de solicitud y de selección muy riguroso que consiste en varias entrevistas, pruebas psicológicas, informes médicos, toma de huellas dactilares, verificación de antecedentes y las recomendaciones de su pastor y los miembros de la comunidad theirÂ.

“El proceso de formación de los diáconos permanentes es un intenso período de desarrollo espiritual e intelectual, el aprendizaje del corazón, la mente y el espíritu”, dijo Dianne Lumsdaine, un asociado y cuarto año de formación pastoral de los diáconos co-facilitador en la Arquidiócesis de Losa Ángeles .

“La importancia de la realización de Jim … es que él será capaz de tomar el ministerio de la iglesia en el mundo secular, ya que tiende un puente sobre la vida de un ministro ordenado y la vida de un hombre casado que trabaja en el mundo secular, “dijo Lumsdaine. “Además, mientras que algunos diáconos son individuales, la mayoría, incluyendo a Jim, están casados, y las esposas de los candidatos al diaconado asistir a la mayoría si no todas las clases con sus maridos. Muchas mujeres se vuelven muy involucrado en el ministerio con sus maridos y son conocidos extraoficialmente como deacon parejas “.

Lo más importante, “estamos llamados a ver dónde están las mayores necesidades se encuentran en nuestra parroquia y nuestra comunidad y tratar de hacerles frente”, dijo James Carper. “Creo que estamos viviendo en un tiempo muy alarmante para muchas personas. Hay un alto grado de incertidumbre. … La gente está buscando comodidad y respuestas en un mundo que no está ejerciendo ninguna.

Por Alicia Doylearchive.vcstar

 

Después de casi 30 años de servicio con el clero en Simi Valley ‘s St. Pedro Claver Iglesia Católica , Deacon Jim Carper está contestando una llamada nueva.

El residente de Simi Valley ha sido nombrado recientemente director de la vida parroquial de San Bernadette Catholic Church en el sur centro de Los Ángeles . Él ha estado sirviendo en la congregación desde junio.

“Estoy emocionado por la oportunidad de servir una parroquia que me necesita”, dijo. “Un parroquiano vino a mí después de la misa la semana pasada, le echó los brazos alrededor de mí y dijo:” Usted me salvó. Iba a salir de la iglesia, pero que ha cambiado todo eso. ‘ “57p1-preview

Los feligreses también han expresado su emoción al nombramiento oficial de Carper de San Bernadette .

“Deacon Jim es una maravillosa adición a nuestra parroquia. Nos quedamos muy sorprendidos al descubrir que estaba siendo asignado aquí. Qué bendición “, dijo Lillian Rouzan en un comunicado dado a conocer por la iglesia.

“Sabemos que va a hacer una diferencia en nuestra parroquia”, dijo Audrey Shaw , otro feligrés Santa Bernadette.

Cuando se enteró de su cita de 30 de mayo, dijo Carper, sabía que era la decisión correcta.

“Me dije a mí mismo:” Por supuesto, esto es lo que he sido llamado a hacer. Esto es lo que mi vida ha llevado hasta ‘ “, dijo. “Y yo sabía que mis abuelos estarían orgullosos.”

El nieto del Rev. James Fawcett, que era un Presbyterian ministro en Pittsburgh, Pa ., El diácono dijo que se sentía llamado a seguir los pasos de su abuelo para convertirse en un pastor de una edad joven.

Carper inscrito en el programa preministerial en Westminster College en Pennsylvania . Pero él se retiró del programa, poco después, procurando en cambio una doble licenciatura en Inglés y el habla.

“No estoy seguro de verdad (¿por qué he cambiado, por supuesto). Tal vez estar lejos de casa cambió mi punto de vista, o que no se sentía digno o listos “, dijo.

Después de graduarse de la universidad, él tomó un trabajo con una Illinois compañía de seguros en 1980.

“A decir verdad, fue el primer buen trabajo que aterrizó después de la escuela”, dijo.

La empresa finalmente lo trasladó a Los Ángeles en 1986.

Dos años más tarde, después de casarse con su esposa, Teresa, que es católico, y ante la insistencia de su abuela, decidió convertir de Presbyterian al catolicismo.

“Cuando le pregunté (mi abuela) por qué (debería convertir) dijo:” Ha sido mi experiencia cuando la esposa es católica y el marido es otra cosa, la mujer y sus hijos van a la iglesia y el marido no lo hace. Yo prefiero que seas católica que nada en absoluto ‘ “, dijo Carper.

Después de su conversión, la pareja comenzó a asistir a St. Pedro Claver en Simi Valley. Y fue un comentario de uno de los diáconos en la iglesia que solidifica aún más su vocación.

“Un domingo. . . durante la misa, Deacon David Geary me susurró: ‘Vas a ser diácono algún día’ “, dijo.

En 2012, Carper fue ordenado oficialmente como diácono permanente y fue asignado a San Pedro Claver.

Desde la conversión, no sólo se ha dedicado su vida a servir a San Pedro Claver, pero como voluntarios en toda la comunidad. Carper ha dedicado su tiempo a la Simi Valley Family YMCA , Fundación Simi Valley Comunidad y laFundación para la Educación de Simi Valley .

“He sido bendecido con muchas experiencias maravillosas aquí en Simi Valley, ya sea bautizar bebés o enterrar sus seres queridos, que sirve en la misa o de trabajo en la oficina, que sirve comida a las personas sin hogar o llevar a los niños a visitar a sus padres encarcelados”, dijo. “Haces un montón de amigos en 28 años. Ha sido muy duro (para salir) “.theacorn

 

 

 

 

Cardenal Hummes: “Mas autonomía para los diáconos permanentes casados”

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – ¿Cuáles son los mayores desafíos para la Iglesia en el Amazonas? Ese equilibrio cardenal Claudio Hummes, Presidente de la Comisión Episcopal de la CNBB Amazon puede hacer después de visitar decenas de diócesis y prelaturas en la región? Y sin embargo, ¿cuáles son las indicaciones del Papa Francisco para hacer frente a cuestiones tales como la escasez de sacerdotes en las comunidades de la Amazonía? En una entrevista con RV, el cardenal, también presidente de la Red Eclesial Pan-Amazonía, REPAM, habla de la preocupación y las propuestas discutidas en sus encuentros con el Papa, en la Casa de Santa Marta.

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Las visitas son muy bien recibidos
“Hacer estas visitas era una idea feliz. Vale la pena, estoy muy bien recibido por los obispos que visitaron. De hecho, es bueno tener en cuenta que las visitas son; No estoy allí para cobrar algo de dirigir o tener algún tipo de poder de decisión, no. Nuestras visitas son fraterno. Las hago en el nombre de la CNBB y algunos también formo en nombre del Papa, que está feliz de que lo que hacemos. La gente le gusta escuchar sobre el Amazonas, sino también en el Papa, por lo que la acogida es siempre bueno. Nosotros, celebraciones, reuniones, conferencias, y sobre todo los grandes problemas de la Amazonia y la Iglesia misionera en la Amazonía. Cuando el Papa y yo estamos juntos siempre hablamos de la Amazonía “.
La escasez de ministros ordenados
“Cada vez que usted ha hablado de los retos de la Iglesia allí. El Papa sigue de cerca y uno de los grandes retos a los que siempre se habla es la falta de ministros ordenados. En la mayor parte de las comunidades, muy pocas veces es la Eucaristía, la confesión sacramental no es, y no tiene unción de los enfermos porque carecen de sacerdotes “.
La situación es más grave que hace unos años
“También vemos hoy que la presencia física de los sacerdotes en los pueblos de indios también es menor de lo que fue una vez, y nos damos cuenta de que esto ya es una vocación muy especial, un cura de verdad misionera que va a vivir allí y vivir con ellos en los pueblos – que sería lo ideal. Incluso los sociólogos decir, hemos perdido porque no tenemos un solo hay que poner los otros, los pentecostales, por ejemplo, establecer fácilmente los pastores en los pueblos, y no tener a alguien presente allí, es allí para siempre. Así que estos temas se discuten, se profundiza y hablar “.
Mayor presencia y la autonomía de los diáconos permanentes casados
“El Papa insiste mucho hoy que las diócesis y prelaturas Amazon invierten más en los diáconos casados permanentes para conseguir esta mayor presencia. Esto es lo que él está insistiendo sobre. Entonces dice: “el futuro vamos a ver cómo va. Él tiene una gran preocupación acerca de esto: que la gente que vive allí. Además, El diácono asume que uno o un grupo de aldeas debe tener un mayor rango de trabajo que es por lo general en la actualidad. Todo esto significa que debe ser preparado un plan pastoral para que este diácono puede tener más autonomía y sentir realmente el responsable de esta comunidad; y no sólo alguien que ayuda a que el cura que es pastor de una gran área “.
“¿Cómo hacer todo esto? Estas son las preguntas que vamos a hablar “.radiovaticanaradiovaticana

Recordamos el Mensaje que dirigió a los diáconos permanentes del mundo el cardenal Cláudio Hummes, O.F.M., cuando era prefecto de la Congregación vaticana para el Clero

Queridos Diáconos Permanentes:
Es una gran alegría dirigirme a todos vosotros en el día de la fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir, en mi primer año como Prefecto de la Congregación para el Clero.

Los Diáconos ocupáis desde siempre un lugar especial en mi corazón. Os admiro y, además, quisiera deciros que siempre he visto en la restauración del Diaconado Permanente, fruto del Concilio Vaticano II, una preciosa gracia del Señor para su Pueblo y un ministerio ordenado de gran potencialidad y actualidad en la misión de la Iglesia.

Doy gracias a Dios por la llamada, que vosotros habéis recibido y por vuestra generosa respuesta. Para la mayoría de vosotros que estáis casados, esta respuesta también fue posible gracias al amor, a la ayuda y a la colaboración de vuestras esposas y de vuestros hijos.

Hablando de los diáconos, el Concilio Vaticano II dice que «confortados con la gracia sacramental, sirven al Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad» (LG 29). Vuestro ministerio es «diaconía de la Iglesia en las comunidades cristianas locales, signo o sacramento del mismo Cristo Señor, quien no vino para ser servido sino para servir» (Pablo VI, Ad Pascendum, Introducción). Justamente Ignacio de Antioquia afirma que los diáconos son «ministros de los misterios de Jesucristo… ministros de la Iglesia de Dios» (S. Ignacio de Antioquía, Ad Trallianos, II,3).

El Concilio Vaticano II explica además que la gracia sacramental conferida a través de la imposición de las manos os capacita a realizar vuestro servicio de la palabra, del altar y de la caridad con una eficacia particular (Cf. Ad Gentes, 16).

Por lo tanto habéis sido ordenados para el servicio de la Palabra de Dios. Esto quiere decir que todo lo que se refiere a la predicación del Evangelio, a la catequesis, a la difusión de la Biblia y a su explicación al pueblo, os está confiado ordinariamente, pero siempre bajo la autoridad de vuestro Obispo. Hoy, la Iglesia llama nuevamente a todos sus miembros – en modo particular a los ministros ordenados – a la misionaridad, es decir a levantarse e ir en modo organizado al encuentro, en primer lugar, de nuestros bautizados que se han alejado de la práctica de su fe cristiana, pero también de todos aquellos que conocen poco o nada a Jesucristo y su mensaje, para proponerles nuevamente el primer anuncio cristiano, el kerigma y, de este modo, conducirles nuevamente a un encuentro vivo y concreto con el Señor. En tal encuentro se renueva la fe y se refuerza la adhesión personal a Jesucristo, condición para una fe viva y para ser testigo fiel en el mundo. No podemos reducirnos a la sola espera de nuestros bautizados en nuestras iglesias. Tenemos que ir a encontrarlos donde viven y trabajan, mediante una actividad misionera permanente, con atención especial a los pobres en las periferias urbanas. Este ministerio de la Palabra espera de vosotros, mis queridos Diáconos, una familiaridad constante con la Sagrada Escritura, especialmente con los Evangelios. Que vuestro esfuerzo permanente sea escuchar, meditar, estudiar y practicar la Palabra de Dios. Así se convertirán cada vez más en discípulos del Señor y se sentirán llamados e iluminados por el Espíritu Santo para la misión.

Habéis sido ordenados para el servicio litúrgico–sacramental. Actuáis con funciones litúrgicas propias en la celebración y distribución de la Eucaristía, centro de la vida de la Iglesia y, por ello, centro también de la vida de los ministros ordenados. Poseéis un ministerio que os confía una especial responsabilidad en el campo de los sacramentos del Bautismo y del Matrimonio. El Obispo os puede confiar todo lo que se refiere a la pastoral bautismal y matrimonial – familiar.

Habéis sido ordenados para la caridad. ¡Cuántas cosas para hacer, organizar y animar! Los pobres, los excluidos, los desocupados, los hambrientos, quienes están reducidos a la miseria extrema que son una cantidad inmensa, levantan sus manos y sus voces hacia la Iglesia. Entonces, los diáconos tienen, por origen histórico y por ordenación, una responsabilidad central hacia todos ellos. La caridad, la solidaridad hacia los pobres, la justicia social, son campos de altísima urgencia que desafían a los cristianos, porque Cristo dice: «En esto reconocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros» (Jn 13,35).

Queridos Diáconos Permanentes, os saludo a todos con afecto y gratitud. Saludo a vuestras esposas y a vuestras familias. ¡Sed testigos del amor de Dios! Os confío a María Santísima que continúa a proclamar: «Yo soy la sierva del Señor» (Lc 1,38). Y siguiendo su ejemplo de servicio, sirvamos a nuestros hermanos en la gran familia humana y en la Iglesia. ¡Sobre todos vosotros mi bendición!

Fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir

Cláudio Card. Hummes
Prefecto

Los diáconos no podrán asistir de forma ordinaria a matrimonios del rito oriental

El Papa Francisco ha firmado el “motu proprio” De concordia inter Codices mediante el cual se modifican algunas normas del Código de Derecho Canónico para facilitar la concordancia con el Código de los cánones de las Iglesias orientales.

El pontífice señala que esto es particularmente cierto en nuestros días, en  que la movilidad de la población ha determinado la presencia de un gran número de fieles orientales en territorios latinos. Cabe recordar que los fieles orientales están obligados a observar su propio rito estén donde estén.11261845_113188349013184_4980505135268364862_n

En el documento, el Santo Padre asegura que las discrepancias entre los dos códigos generan muchos problemas jurídicos y afectan negativamente a la práctica pastoral, especialmente en los casos en los que se deben regular las relaciones entre personas que pertenecen, respectivamente, a la Iglesia latina y a la Iglesia Oriental.

El “motu proprio” modifica once cánones del Código de Derecho Canónico. El objetivo de las normas introducidas por este “motu proprio” es, según explica Francisco, llegar a una disciplina concorde que brinde certeza en la acción pastoral en casos concretos.

Juan Ignacio Arrieta, secretario del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, ha explicado que una primera línea en la que se colocan los cambios ahora incorporadas al Código latino es dar certeza sobre la Iglesia sui iuris de pertenencia de las personas, empezando por los niños recién bautizados. En este sentido, se reafirma el criterio de pertenencia a la Iglesia sui iurisdel progenitor católico  y se introduce la obligación de indicar  la Iglesia de pertenencia en el registro parroquial de bautismos.11149785_1011609888850367_3702178403607029760_o

Por lo que respecta a la posible transferencia a otra Iglesia sui iuris , el nuevo canon 112 §3 del CIC, inspirándose esencialmente en los cc. 36 y 37 del CCEO requiere que, a menos de una dispensa específica, se haga en estos casos, un acto formal de traslado a las autoridades apropiadas y que los cambios anteriores también se registren  en el libro de registros de bautismo, modificando así el canon  535 § 2 CIC que señala las cuestiones que se escribirán en dicho registro.

Una segunda línea tiene como objetivo aclarar definitivamente dos cuestiones relativas a la celebración del matrimonio de los fieles orientales. La primera se refiere al requisito del canon 834 § 2 del CCEO que requiere ad valititatem la bendición de de este tipo de uniones por un sacerdote mientras, en la disciplina latina, desde el motu proprio Sacro diaconatum ordinem del 18 de junio de 1967 también se admite que los diáconos actúen como testigos calificados de los matrimonios.

Esta cuestión se ha abordado mediante el establecimiento de una norma disciplinar positiva que resuelve el problema añadiendo un nuevo § 3 al can 1108 CIC: “Sólo el sacerdote asiste válidamente al matrimonio entre las partes orientales o entre una parte latina y una parte oriental católica o no católica.” El documento papal también añade: “Donde no hay sacerdotes y diáconos, el obispo diocesano, previa aprobación de la Conferencia Episcopal y obtenida la licencia de la Santa Sede, puede delegar a laicos para que asistan a los matrimonios”.

Una tercera línea de la reforma atañe a la participación lícita de los ministros latinos en la celebración de los sacramentos de los fieles ortodoxos, tanto en el caso de los bautismos como de los matrimonios. Faltaban aquí previsiones de la disciplina latina relativas a esas contingencias que, sin embargo, estaban presentes en la oriental.

Un punto de discrepancia era la solicitud, relativamente frecuente, a los párrocos latinos de administrar el bautismo a los hijos de los cristianos orientales no católicos. Mientras una lectura limitada del canon 868 § 1 CIC sugería que el bautismo no es lícito en estos casos, el can. 681 § 5 del CCEO consideraba que el párroco oriental católico podía hacerlo lícitamente. Este texto es el que retoma ahora el nuevo § 3 añadido al canon latino, junto con los cambios puntuales insertados en otros lugares del texto.12963400_10209375074313492_2536049834288452010_n

Una cuestión análoga era la celebración del matrimonio.  El can. 833 CCEO prevé  que el Jerarca del lugar pueda conferir a un sacerdote católico la facultad de bendecir el matrimonio de dos ortodoxos, tras la información previa, si es posible, a la autoridad competente. En la disciplina latina faltaba, sin embargo, una disposición de este tipo, siendo un tema que se ha vuelto mucho más frecuente en los países en los que no existe una jerarquía ortodoxa del rito relativo. También en este caso parecía conveniente introducir en el can. 1116 CIC un nuevo § 3 retomando con idénticos requisitos la disciplina oriental, de modo que también los sacerdotes latinos con la facultad de su Ordinario y las condiciones restantes puedan bendecir los matrimonios de fieles ortodoxos que lo soliciten espontáneamente.

El nuevo texto ha sido aprobado por la Sesión Plenaria del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, que, por medio de una Comisión de Expertos en Derecho Canónico oriental y latino, ha identificado las cuestiones que necesitaban una adecuación normativa.infovaticana

Policía Militar y Juez ordenados diáconos permanentes en San Luis, Maranhão (Brasil)

En la noche del 11 de septiembre el año 2016 tuvo lugar la celebración eucarística en la cual fueron ordenados diáconos los lectores y acólitos, el juez José de Ribamar Castro y el policía militar Werley da Costa Leite. La solemne celebración tuvo lugar en el Santuario de San José de Ribamar, en São Luís, Maranhão, y fue presidida por el Arzobispo Metropolitano de San Luis, monseñor José Belisario y concelebrada por el obispo auxiliar don Esmeraldo Barreto de Farías y varios sacerdotes. En Brasil, es la primera ordenación diaconal de un juez.ordenacao_no_maranhao_1

Participaron: Presidente de la Comisión Nacional de Diáconos (CND), Deacon Zeno Konzen, Presidente de la Comisión Regional de Diáconos CRD NE-V, diácono Marinaldo Oliveira, y el presidente de la Comisión Arquidiocesana de los diáconos de St. Louis Arquidiócesis, Diácono Renato Fontoura así como miembros de la familia, jueces, servidores y más de 350 personas de la parroquia de Nuestra Señora de la Gloria de la comunidad – el barrio alemán. Marcada presencia del Presidente del Tribunal de Maranhao, el juez Cleones Cunha, los jueces Jorge Rachid, Jamil Gedeon (director ESMAM), Lourival Serejo, Ricardo Dualibe (Defensor General) y el soporte del juez de la cuarta corte de St. Louis de la familia, María Francisca Gualberto Galicia.

El Dr. Cleones Cunha destacó la satisfacción de tener un miembro del Tribunal fue ordenado diácono en la Iglesia. “Es un momento de alegría. No sólo va a estar al servicio de la justicia, pero va a ser ese hombre que va a ser un proveedor de servicios, también, a la comunidad a través de su diaconado “, enfatizó el Presidente de TJMA. El juez Castro no ocultó su emoción por el momento para recuperar el cursos de formación religiosa, el senderismo y el compromiso en la parroquia que hizo recibir la ordenación. “Toda la preparación intelectual, espiritual y pastoral ascendió a fue aprobado el diaconado, lo que representa un servicio de disponibilidad, una manifestación de la espiritualidad, una manera de tomar la religión más compromiso”, dijo.

El diácono de la policía militar Werley también demostró ser muy feliz para ejercer el diaconado en la comunidad y ser testigo de su ministerio en la práctica profesional.

Colaboración: Diácono Renato Fontoura.cnd

El ministerio diaconal en la Liturgia de la Palabra

En la Liturgia de la Palabra, el diácono lleva una de las dimensiones más característicos de su ministerio: la de ser un servidor, para estar en servicio del Evangelio, proclamando celebrativamente la Liturgia de la Palabra.De hecho, la competencia del anuncio del Evangelio, la Liturgia de la Palabra, la misa y los otros sacramentos, pertenece al mini1452066_539334249483802_1421074104_nsterio ordenado. El punto de vista sacramental, el diácono celebra la Liturgia de la Palabra, a través del rito de la proclamación del Evangelio, lo que da testimonio en su misión diaconal como el servidor Evangelio vivo a través del servicio fraterno.

En el anuncio del Evangelio, el diácono actúa “in persona Christi”. Se pone el servicio de la Iglesia para presenciar el plan divino y proponer el Evangelio como una forma de discipulado y cómo el camino de Salvación. En este sentido actuar “in persona Christi”, el diácono se refleja en Jesús, que es el diácono del Padre, que hizo un servicio de evangelización; quien “vino a servir y no a ser servido (Mt 10:45).” En cada anuncio del Evangelio ante la asamblea celebrante, el diácono se convierte en sacramento de Cristo evangelizador y ser testigo de la proclamación del Evangelio como verdadero servicio.

La dimensión sirviente del diácono en el anuncio del Evangelio es evidente en cada rito de la aclamación del Evangelio. El diácono se acerca a Cristo pastor, sacramento de Cristo que preside la Eucaristía, el obispo o sacerdote persona, intercediendo la bendición de purificación para ser purificado en el corazón y los labios, condición necesaria para anunciar el Evangelio es digno. A continuación se aborda el Cristo, que es compatible con el Evangelio, simbolizado por el altar, para tomar en sus manos el Cristo viviente Palabra del Padre, simbolizado en el Evangelio, y lo guiaba hasta el ambón. Procesión dio algunos pasos, pero simbólica, hdiacono_zenoaciendo referencia a los pasos que el evangelista es evangelizar a los caminos del mundo.

Todos estos elementos ayudan a comprender la riqueza del anuncio del Evangelio realizado por el diácono en el punto de la Liturgia de la Palabra y el centro de la parte superior: el anuncio del Evangelio. También ayudan a comprender la importancia simbólica de la utilización del Evangelio en las misas dominicales, dejando los Evangelios sobre el altar para realizar la procesión de la aclamación del Evangelio del altar al ambón y, por último, para proclamar con alegría y buena comunicación de la evangelio.

Diácono:: homilía y la oración de los fieles

A pesar de que se determine que el sacerdote que preside la Eucaristía hace la homilía, sino que también puede ser hecho por el diácono, según lo previsto en IGMR 66.

La oración del papel del fiel diácono es proponer las intenciones, mientras que las oraciones son proclamadas por laicos. Así, por ejemplo, el diácono propone la intención de orar por la Iglesia y los pastores en las siguientes palabras: “. Oremos por la Iglesia, el Papa y los obispos” Poco después de un intercesor proclama la oración antes de la asamblea.

Por Serginho Valle  liturgiasal

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Ordenaciones en Moterrey, Méjico: 21 nuevos diáconos.

Con gran alegría, el pasado sábado el Arzobispo de la arquidiócesis de Monterrey, Méjico. d Mons. Rogelio Cabrera López, ordenó 21 diáconos permanentes en la Basílica de Nuestra Señor del Roble, Patrona de la ciudad. Además los diáconos permanentes renovaron las promesas diaconales ante su Obispo, sus familias y demás fieles que asistieron de sus comunidades.11

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Palabras del arzobispo, Mons. Rogelio Cabrera López:

Hermanas y hermanos fieles laicos, esposas de estos candidatos, hermanos diáconos, hermanos presbíteros, hermanos obispos, gracias a todos por venir a esta Basílica de la Virgen del Roble y ser testigos del amor de Dios que se derrama en favor de estos hermanos nuestros que el Señor los llama al servicio de los pobres y del altar.

La Palabra de Dios oportunamente nos pone en el centro de esta celebración. La Palabra nos invita a mirar al diácono por excelencia: Jesucristo Nuestro Señor. Él no vino a ser servido sino a servir a todos, Él inicia este ministerio, Él comparte este servicio con ustedes hermanos diaconos. La Iglesia reconoce la sacramentalidad del diaconado, porque ustedes al recibirlo y ser consagrados por la imposición de manos y la oración consecratoria, son otros Cristos: hacen presente a Cristo diácono, a Cristo servidor.

No podemos matizar aquello que Cristo ha dicho con toda precisión: “el que quiera ser el primero que sea su esclavo”. Oyen bien, esclavo. No dijo servidor, no dijo ayudante, ¡esclavo! Y esclavo significa entregarse totalmente al servicio de alguien. Son ustedes esclavos de Cristo, son esclavos de la comunidad, y sobretodo de los más pobres. A eso los llama el Señor, a servir en la única esclavitud que no denigra, que no quita la dignidad de quién sirve. Porque hay esclavitudes que dañan, que borran la dignidad humana. El servicio es una esclavitud que dignifica a los demás y lo dignifica a uno mismo.

Hermano diácono, cuando ves a un pobre y cuando visitas a un enfermo, le devuelves dignidad, reconoces en él a un ser humano creado a imagen y semejanza de Dios, alcanzas a mirar, en él, al mismo Cristo.

Ésta es la belleza de la esclavitud del diácono, tiene la oportunidad de mirar en el más pobre, en el enfermo, a alguien que es creado a imagen y semejanza de Dios. Por eso hoy decía el Señor: “si quieres ser el primero, hazte el último”. Servir al pobre y servir al altar, la mesa eucarística y la mesa donde se da el pan para vivir. El pan que se sirve en la mesa eucarística nos tiene que recordar que se tiene que servir en la otra mesa, la mesa de los más pobres. Son ordenados al servicio de los pobres y al servicio del altar. No se pueden separar, no puede uno servicio eliminar al otro; no están solo para ayudar en la Misa, también son ordenados para velar por los pobres, para que tengan el alimento necesario.

Hoy el Señor les hace estas encomiendas: que cuiden el pan eucarístico; que cuiden el pan de cada día, el pan que permite que los más necesitados tengan que comer. Les recuerdo y les encargo que equilibren sus tiempos, que no solo sean celebradores litúrgicos, recuerden que están al servicio de la pastoral de los más necesitados.

Cuatro características que deben de tener los diáconos, las oraciones de esta Eucaristía nos las recuerda: que sean incansables en el don de sí mismo, puesto que es la clave del servicio; constantes en la oración, la Iglesia les encomienda, de acuerdo a su situación personal y familiar, hacer la oración que la Iglesia pone en sus manos, interceder por el pueblo de Dios, orar con la palabra del Señor y vivir diariamente la participación en la Eucaristía; alegres y bondadosos, el servicio que no va acompañado de una sonrisa pierde riqueza, pierde valor. Qué importante es verlos sonreír, hacer su diaconía con gusto, con alegría, con bondad, que brote del corazón.

Hermanas y hermanos que nos acompañan: no dejen de orar por nuestros diáconos. La Iglesia hoy los recibe y les da estos encargos; la Iglesia Católica, que tiene la potestad de poner en práctica los sacramentos, sabe cuándo y cómo los distribuye. El Señor les ha dado la vocación al matrimonio y ahora Él mismo los llama a dedicar parte de su tiempo a servir a la Iglesia, a servir a las dos Mesas: a la mesa del altar y a la mesa de los pobres. Nos da mucho gusto ordenar a los 21 nuevos diáconos, así tendremos este ejército de bondad y de misericordia. Queremos encomendar su ministerio a la luz de Cristo y a la imagen de la Virgen María. Que el Señor los bendiga.

Del 3 al 6 de diciembre de 2016: Próximo encuentro nacional del diaconado en Pozuelo de Alarcón

El Comité para el Diaconado Permanente de la Conferenciacee-diaconado-per Episcopal Española ha publicado el programa del XXXI Encuentro Nacional del Diaconado Permanente, que quedará enmarcado bajo el lema “El diácono, servidor en una Iglesia de comunión”. Tendrá lugar en Madrid entre los días 3 y 6 de diciembre de 2016.

El Encuentro se realizará en la Casa de Espiritualidad Emaús, de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, también conocida como “Mártires Oblatos“. Esta amplia Casa de Ejercicios se encuentra en una zona residencial de gran tranquilidad y muy bien comunicada, a tan solo cinco minutos de la estación de cercanías

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Casa Emaus

que enlaza con el centro de Madrid (Estación de Príncipe Pio) en tan solo siete minutos. Por carretera se llega enlazando con la M-40 en la salida 45 dirección Pozuelo. Seguidamente se pasan dos rotondas y se llega a una plaza con una gran bandera. Girar a la Izquierda (Avenida Juan XXIII) , y enseguida tomar la primera a la derecha (Calle Cerrolaza), la segunda a la izquierda es la avenida de Juan Pablo II y en el nº 45 esquina con la calle Márties Oblatos. Ver exterior En esta esquina está la entrada a la residencia, donde se puede entrar con vehículos para descargar el equipaje.

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D. Bernardo

Se comenzará el viernes 3  a las 12:00 con la acogida y después de la comida será la primera ponencia impartida por el Presidente de la Comisión para el Diaconado Permanente y obispo de Tenerife, D. Bernardo Álvarez, bajo el titulo “La comunión eclesial en la vida del diácono. La mística de la comunión”.

 El domingo 4 habrá la celebración de la Santa Misa a las 10:30 presidida por el arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, junto a los diáconos asistentes al Encuentro, que será retransmitida por televisión La 2 a toda España.

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D. Jesús Murgui, obispo de Alicante

Por la tarde el obispo de Alicante, D. Jesús Murgui, disertará sobre “La comunión del diácono con el Obispo y los presbíteros”.

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D. Sebastia Taltavull

Posteriormente el obispo administrador de Mallorca y auxiliar de Barcelona, D. Sebastia Taltavull, dará una charla con el título: “El servicio pastoral del diácono”.

 Esa noche se finalizará compartiendo los productos típicos que traerán de sus respectivas regiones.

El lunes 5 se trasladará a los participantes para realizar una visita guiada al “Madrid de los Austrias”, con visitas interiores/exteriores a los templos cercanos  como la parroquia de San Gines, la de San Pedro, la Capilla del Obispo o la basílica de San francisco El Grande.

 

Habrá una comida en el Seminario Conciliar a lo que seguirá un tiempo libre para poder recorrer el centro de Madrid.

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Seminario Conciliar

A las 18:00 horas se quedará en la  en la Colegiata de San Isidro el Real,

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Colegiata de San Isidro

comenzando con una explicación del templo y del patrón de Madrid, siguiéndole la celebración de la Santa Misa.

 

El martes 6 se trasladarán a la catedral de Nuestra Señora de la Almudena donde se visitará el museo  y en la Sala Capitular adornados con los mosaicos de Rupnik, D. Carlos Osoro presentará la ponencia “La Eucaristía, sacramento de comunión”. Posteriormente se celebrará la Santa Misa en la catedral presidida por D. Carlos y asistido por los diáconos.

Se regresará a Pozuelo donde con una comida se finalizará el encuentro.

Los interesados en tomar parte en este encuentro pueden ponerse en contacto con el diácono Carlos Barbaglia enviando un correo a la siguiente dirección:

diaconocarlos48@gmail.com