Liturgia diaconal Domingo de Ramos y Triduo Pascual

DOMINGO DE RAMOSoiu

Para la proclamación del Evangelio una vez bendecidos los ramos, se seguirá el mismo procedimiento qu
e para la proclamación en cualquier misa: Pedir la bendición, saludo (sin abrir los brazos), enunciado de la perícopa evangélica, trazado de la señal de la cruz sobre el Libro y sobre sí mismo, y proclamación. Al final se dice: Palabra del Señor, y se besa el Libro.

Para la proclamación de la Pasión, se seguirá el siguiente procedimiento:
-Se pide la bendición.Domingo de Ramos 2010
-No se usa incienso ni cirios.
-No se hace el saludo al pueblo.
-No se signa el libro.
-Cuando se lee la muerte del Señor, todos se arrodillan y se hace una pausa.
-Al final de la proclamación se dice: Palabra del Señor.
-Se omite el beso.

La misa continua como de costumbre.

JUEVES SANTO

Todo igual que cualquier misa solemne, salvo el lavatorio durante el cual ayudará al presbítero que lo realice.

Terminada la comunión de los fieles, se deja sobre el altar el copón con hostias para la Comunión del día siguiente, y el sacerdote dice la oración después de la Comunión.

Dicha esta oración, y omitidos los ritos de conclusión, el diácono acerca al sacerdote la naveta para que éste ponga incienso en el incensario, lo bendice y de rodillas inciensa el Sacramento.

El sacerdote recibe el velo hufrancisco-y-el-lavatorio-de-piesmeral, hace genuflexión, y con la ayuda del diácono toma el copón. Se organiza la procesión para llevar el Sacramento al lugar de la reserva.

Llegados al lugar de la reserva, el sacerdote entrega el copón al diácono, quien lo coloca sobre el altar o en el tabernáculo, cuya puerta permanece abierta, y mientras se canta: Tantum ergo Sacramentum, u otro canto apto, el sacerdote inciensa al Santísimo Sacramento.

En seguida el diácono reserva el Sacramento en el tabernáculo, o cierra la puerta del mismo.

A su debido tiempo se desnuda el altar, y si es posible, se retiran las cruces de la iglesia.

VIERNES SANTO

El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candeleros y sin manteles.

En silencio, se procede a la procesión de entrada.

El sacerdote y el diácono, llegados al altar, y hecha la debida reverencia, se postran rostro en tierra. El resto de ministros y el pueblo se arrodillan; y todos oran en silencio durante unos minutos.

Para la proclamación de la Pasión, se seguirá el siguiente procedimiento:
-Se pide la bendición.
-No se usa incienso ni cirios.
-No se hace el saludo al pueblo.
-No se signa el libro.
-Cuando se lee la muerte del Señor, todos se arrodillan y se hace una pausa.
-Al final de la proclamación se dice: Palabra del Señor.
-Se omite el beso.P. Amalio desnuda la cruz

Los invitatorios de la Oración Universal los puede proponer el diácono desde el ambón.

Adoración de la Santa Cruz:
a-El diácono, acompañado por dos acólitos con cirios encendidos, lleva al altar la Cruz cubierta, el sacerdote se acerca al altar y allí recibe la Cruz y en tres momentos sucesivos la descubre y la presenta a la adoración.
b-El diácono, acompañado por los acólitos, va a la puerta de la iglesia donde toma la Cruz descubierta. Los acólitos, por su parte, llevan los candeleros con los cirios encendidos, y se hace la procesión a través de la iglesia hacia el presbiterio.
Cerca de la puerta de la iglesia, en la mitad y a la entrada del presbiterio, el diácono eleva la Cruz cantando el invitatorio.

Terminada la adoración, el diácono lleva la Cruz a su lugar cerca del altar.
Los candeleros con los cirios encendidos se colocan junto al altar, o junto a la Cruz.

Sobre el altar se extiende un mantel y se coloca un corporal y el Misal.

Después el diácono, tomado el velo humeral, por el camino más corto, lleva el Santísimo Sacramento del lugar de la reserva al altar. Dos acólitos con candeleros con cirios encendidos, acompañan el Sacramento y los dejan cerca o sobre el altar. Entre tanto el sacerdote y todos los demás se levantan y permanecen en silencio.

El diácono, llegado al altar, deposita el copón sobre el mismo y lo descubre.

Terminada la distribución de la comunión, el diácono, recibido el velo humeral, lleva el copón al lugar preparado fuera de la iglesia, o si las circunstancias así lo requieren , lo guarda en el sagrario.

Una vez que el sacerdote ha dicho la oración: Envía, Señor, sobre tu pueblo…” Todos se retiran, haciendo genuflexión a la Cruz.

El altar se desnuda en tiempo oportuno.

VIGILIA PASCUAL

Bendición del fuego:

El sacerdote que preside, los sacerdotes concelebrantes, el diácono y ministros se dirigen al lugar donde el pueblo está reunido para la bendición del fuego. Uno de los acólitos, que va delante de los ministros, lleva el cirio pascual. No se lleva ni cruz procesional ni cirios.

El turiferario lleva el incensario sin carbones.0502-easter-vigil_1

El sacerdote bendice el fuego. Terminado esto, el sacerdote, con la ayuda del diácono, enciende el cirio pascual con la llama del fuego nuevo.

El turiferario toma carbones encendidos del fuego nuevo y los coloca en el incensario.

Un acólito acerca al sacerdote el cirio y este a su vez, realiza los diferentes signos de grabación previstos en el Misal.

A continuación, el sacerdote pone incienso en el incensario. El diácono recibe del acólito el cirio pascual.

Y se ordena la procesión, que entra en la iglesia: precede el turiferario, con el incensario humante; sigue el diácono, quien lleva el cirio pascual; después el sacerdote que preside, concelebrantes y pueblo.

En la puerta de la iglesia, el diácono, de pie y elevando el cirio, canta: Luz de Cristo, y todos responden: Demos gracias a Dios.

Luego el diácono avanza al medio de la iglesia, y de pie y elevando el cirio, dice nuevamente: Luz de Cristo, y todos responden: Demos gracias a Dios. El sacerdote enciende su vela del cirio pascual y todos hacen lo mismo, pasándose el fuego unos a otros.

Cuando el diácono llega ante el altar, de pie y vuelto hacia el pueblo, canta por tercera vez: Luz de Cristo, y todos responden: Demos gracias a Dios. Y en seguida coloca el cirio pascual sobre el candelero preparado en medio del presbiterio, o cerca del ambón.

Y se encienden las luces de la iglesia.

Pregón pascual:christ-our-light

El sacerdote se dirige a la sede, entrega su vela al acólito y se sienta. Luego pone incienso en el incensario y lo bendice, como para el Evangelio de la Misa.

El diácono se acerca al sacerdote y le pide y recibe la bendición.

El sacerdote, de pie, recibe su vela.

El diácono, incensados el libro y el cirio, canta el pregón pascual, en el ambón o en el facistol.

Liturgia de la palabra:

Terminado el pregón pascual, todos apagan las velas y se sientan.

Después de la última lectura del Antiguo Testamento, de su salmo responsorial y su oración correspondiente, se encienden las velas del altar y el sacerdote entona solemnemente el himno Gloria a Dios en el cielo, que todos continúan, mientras se hacen sonar las campanas.

Terminado el himno, el sacerdote dice, como de costumbre, la oración colecta, y a continuación un lector proclama la Epístola. Después el sacerdote entona por tres veces el Aleluya, con la ayuda, si es necesario, del diácono o de los concelebrantes, y se proclama el salmo.

Después el sacerdote se sienta, pone incienso y bendice al diácono para el Evangelio de la manera acostumbrada.

No se llevan cirios para el Evangelio

Liturgia bautismal:

La Liturgia bautismal se celebra o en la fuente bautismal o en el presbiterio mismo. Pero donde, según la antigua tradición, el bautisterio está construido fuera del recinto de la iglesia, se debe ir allá para celebrar la liturgia bautismal. 064-deacon-dipping-the-paschal-candle-in-the-water_595

Primero se llama a los catecúmenos, quienes son presentados por sus padrinos o, si son niños, son llevados por sus padres y padrinos.

Entonces, si debiera hacerse la procesión al bautisterio o a la fuente bautismal, ésta se organiza de inmediato:
-Precede el acólito con el cirio pascual,
-lo siguen los catecúmenos con los padrinos,
-después los diáconos, los concelebrantes y el sacerdote que preside.

Durante la procesión se cantan las letanías.

Si no hubiera bautizandos, ni se ha de bendecir el agua bautismal, omitidas las letanías, se procede inmediatamente a la bendición del agua común.

Después de la Renovación de las promesas bautismales, que todos habrán hecho de pie y con las velas encendidas, el sacerdote asperja al pueblo.

Acabada la aspersión, el sacerdote vuelve a la sede, donde, omitida la profesión de fe, dirige la oración de los fieles.

Liturgia eucarística:

Sigue la Misa como de costumbre. Conviene que el pan y el vino sean llevados por los neófitos, en el caso de que sean adultos; o por los padres o padrinos en el caso de niños.

Para el Rito de la paz es propio usar la monición: En el Espíritu de Cristo resucitado, daos fraternalmente la paz.

El diácono, para despedir al pueblo usa la fórmula: Podéis ir en paz, aleluya, aleluya. Que también usará durante toda la octava de Pascua, incluso en los rezos comunitarios de Laudes y Vísperas de esos días.

Después se puede usar la fórmula: Anunciad a todos la alegría del Señor resucitado. Podéis ir en paz.

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Acerca de diaconofrancisco

Diácono de la Archidiócesis de Madrid.

Publicado el 25 marzo, 2015 en Formación diaconal. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. DP Juan Carlos Quintero Canal

    Gracias por este gran aporte.

    Me gusta

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