Interesantes fragmentos de polémicas sobre el diaconado permanente en blogs.

-Hermenegildo:
23 octubre, 2015 a las 10:58 pm
El diaconado permanente es un arqueologismo más de los desenterrados por el Concilio Vaticano II. Este Concilio, que hizo bandera de la revalorización del laicado, estableció este diaconado que supone el mayor exponente de la clericalización del laico. Además, constituye un caballo de Troya contra el celibato en la Iglesia.

– Diácono castellano:olot2
23 octubre, 2015 a las 11:37 pm
Eso que dice Ud es sencillamente falso y demuestra Ud su total desconocimiento de este ministerio. En la Iglesia católica oriental siempre existió sin interrupción, se restauró en la latina, eso sí.
El diácono es clero, no es laico (antes de ordenarse sí, como los seminaristas, ¿no?). Y por cierto, ¿qué hay de malo en ser laico? ¿Le pide cuentas a Dios por la vocación laical?
Además, de caballo de Troya contra el celibato, nada. Hay diáconos permanentes célibes, no sólo casados. Parece desconocer el sentido del celibato, su historia y su praxis en la Iglesia católica latina y en la oriental. Como cualquier clérigo fiel a la Iglesia, el diácono, aún el casado, debe ser fiel a la doctrina eclesial sobre el celibato y no convertirse en paladín de ningún movimiento anticelibatario.
El diácono debe rezar por todos los carismas eclesiales, como Ud debería hacer.
Que un diácono como este catalán sea un payaso en su trabajo o ideas políticas no significa que su ministerio o el de todos los diáconos sea minusvalorado o despreciado. Si Ud. no acepta un ministerio eclesial hágaselo ver si desea ser un miembro fiel de la Iglesia. Un ojo no puede decir a una mano: no te necesito.

– Hermenegildo:
24 octubre, 2015 a las 6:53 pm
Por supuesto que no hay nada malo en ser laico, sino todo lo contrario. Un laico tiene una gran labor que hacer en su trabajo, con su familia, en la política, la vida social y cultural… Por eso, precisamente, no entiendo que se clericalice a un laico ordenándolo diácono permanente.

– Diácono castellano
24 octubre, 2015 a las 11:23 pm
Vamos a ver, repito, porque Ud. parece no tenerlo claro. Antes de una ordenación el ordenando, sea el que sea, seminarista o candidato al diaconado, joven o mayor, es laico. Por la ordenación diaconal, permanente o no, se adquiere la condición de clérigo. No sé a qué viene desdeñar que un varón adulto siga la vocación que Dios le manda. ¿No conoce vocaciones en gente madura?
En el caso de los diáconos permanentes, los celibes pueden ser ordenados a partir de los 25 años, los casados con 35. No entiendo dónde ve el problema. ¿Crear, ordenar a un laco y que adquiera el estado clerical es un problema? El diácono permanente tiene como función el ser de puente entre jerarquía y laicado, ser signo de Cristo servidor en el mundo. Si la Iglesia tiene y aprecia este ministerio desde los tiempos apostólicos (es anterior al presbiterado), ¿por qué Ud., como hijo de la Iglesia que seguro quiere ser fiel a ella, ¿por qué no lo hace? Póngase a leer algo sobre el diaconado. Seguro que descubre cosas nuevas y sorprendentes.

– Observador
24 octubre, 2015 a las 11:31 pm
En el diaconado permanente hay mucho cura frustrado.

– canali_
25 octubre, 2015 a las 12:45 am
“Desde el punto de vista disciplinar, por la ordenación diaconal, el diácono queda incardinado en la Iglesia particular o en la prelatura personal para cuyo servicio fue promovido, o bien, como clérigo, en un instituto religioso de vida consagrada o en una sociedad clerical de vida apostólica.(13) La figura de la incardinación no representa un hecho más o menos accidental, sino que se caracteriza como vínculo constante de servicio a una concreta porción del pueblo de Dios. Esto implica la pertenencia eclesial a nivel jurídico, afectivo y espiritual y la obligación del servicio ministerial.”
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccatheduc/documents/rc_con_ccatheduc_doc_31031998_directorium-diaconi_sp.html.
Incluso los diáconos uxorati o casados. son clérigos, dispensados de muchas de las obligaciones del estado clerical, y louego están los non uxorati o célibes, obligados al hábito eclesiástico y a todo lo que configura la vida de un clérigo.
El diácono del presente Post evidencia otro nuevo fracaso del Obispo Pardo.olot

– Diácono castellano
25 octubre, 2015 a las 9:14 am
Me gustaría saber, Observador, de qué datos dispone para hacer esa afirmación tan ofensiva hacia los diáconos. ¿O es mero subjetivismo adornado de ignorancia?, pregunto.

– Observador
25 octubre, 2015 a las 11:14 am
Me baso en mi propia experiencia. Y si se pican, ajos comen. No era mi intención ofender.

– Diácono castellano
25 octubre, 2015 a las 9:58 am
Cuidado, Canali, creo que confundes los diáconos transitorios con los diáconos permanentes célibes. Miremos el Código de Derecho Canónico. A los diáconos permanentes célibes, como a los casados (es decir, a todos los diáconos permanentes), se les aplica también el canon 288: dispensa de vestir hábito religioso (pero todos, casados o célibes, tienen derecho a vestirlo si lo desean), pueden aceptar cargos públicos, pueden administrar bienes, pueden participar, con permiso, de partidos políticos y sindicatos. Sin embargo, se nos insiste desde arriba que, aunque el código dice esto, en relación con el último punto, el de la participación en partidos políticos y sindicatos, mejor abstenerse (y personalmente lo veo bien).
Por poner de estas cosas lo más llamativo. Por ejemplo, yo a veces, si la ocasión lo pide, me pongo el clerygman sin más problema. Pero hay veces en que es desaconsejable. Imaginemos: yo, casado, si voy con mi esposa por la calle, puede ser que cree malas interpretaciones a quien no me conoce.
Por tanto, no hay que confundir a los diáconos transitorios, que siguen para presbítero, con los diáconos permanentes que se quedan en este ministerio, aún los célibes. Estas licencias se permiten a los diáconos permanentes porque, como ya he dicho, se busca que sean puente entre jerarquía y laicado: se insta al diácono permanente a vivir de su trabajo, inserto en el mundo, a la manera casi de cualquier laico, con sus luchas y problemas cotidianos, aunque se mantienen los deberes de tipo espiritual y ministerial propios de cualquier clérigo. Precisamente esta experiencia vital les hace idóneos para una pastoral de frontera, con familias, asociaciones vecinales, de colegios, trabajadores, etc (poquísimas veces la jerarquía está ahí representada). El consecuente y privilegiado contacto con los problemas e inquietudes de los laicos, les hacen adquirir una sensibilidad especial para esta pastoral. Por eso, en el caso de los casados, su matrimonio no sólo será obstáculo, sino fuente de experiencia para la misión diaconal con familias o ambientes relacionados con ellas.olot3
Esta sensibilidad con el mundo laico es muy aprovechada por algunos obispos para destinar a sus diáconos a las periferias: ámbitos de acción sociocaritativa, sociopolítica o relaciones con instituciones civiles. Donde no lucen, lucimos, los diáconos es cuando todos se empeñan en hacernos sustitutos del presbítero. Ni lo somos, ni queremos serlo: somos otro tipo de ministerio. Tampoco ellos, los presbíteros u obispos, lucen-sirven cuando pretenden hacer de diáconos, pues hay temas diaconales de los que no tienen ni idea ni sensibilidad. Las funciones de cada grado jerárquico son distintas. El problema es que gran parte del Pueblo de Dios, que no tiene experiencia con los diáconos, tiene como prototipo de clérigo al presbítero, y todo lo relaciona y asemeja con él. Y si ve que el diácono no es como el presbítero, le choca y extraña, cuando precisamente lo que la Iglesia busca es que sea distinto y tenga sus funciones y ámbitos de actuación propios.

– Diácono castellano
25 octubre, 2015 a las 12:40 pm
A Observador. Pues su experiencia, será poca, pues hay muy pocos diáconos. Y en España poquísimos gracias a nuestro episcopado (la Santa Sede les preguntó a nuestros obispos, enfadada, por qué no había más diáconos). Italia unos 4000, España 405.
Yo, y los que conozco, creo que un buen número, de frustrados, nada. Felices por el don del diaconado.

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Publicado el 26 octubre, 2015 en Noticias diaconado Iglesia de España y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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