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Diáconos permanentes rinden homenaje a formador víctima del covid-19

Pbro. Juan Fernando Martínez García goza del recuerdo de las generaciones diaconales que vieron en el sacerdote a extraordinario amigo y hermano mayor.

*Pbro. Felipe Gerardo Cruz Ávila preside eucaristía. Expresa disculpas por el desprecio de este ministerio.

*Llaman a reactivar el diaconado permanente en arzobispado de México: «Sólo quiere aplicar obligaciones canónicas».

*Arzobispo Aguiar Retes se equivoca al poner al diaconado en vicaria de laicos.

*Exigen ser reconocidos como “ministros de culto”.

25.02.2021 | Guillermo Gazanini Espinoza

En el marco del novenario por el eterno descanso del presbítero Juan Fernando Martínez García, diáconos permanentes de diversas generaciones formados por el sacerdote se dieron cita, el miércoles 24 de febrero, para celebrar la eucaristía y rendir un sincero homenaje en la comunidad donde el sacerdote sirvió, la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, colonia Moderna, de la arquidiócesis de México.

La eucaristía, debido a las medidas sanitarias que imperan por la pandemia, contó con una asistencia discreta de fieles quienes acompañaron a la familia Martínez García. El padre Felipe Gerardo Cruz Ávila, amigo del sacerdote desde su formación sacerdotal en el Seminario Conciliar de México, presidió la celebración acompañado de Arturo Aguilar, Juan Ortiz, Jorge Merlo, Juan Carlos Bolio, Adalberto Escalera, Francisco Palacios, Enrique León, Lázaro Maximiliano Rodríguez, Eduardo Hawley y Héctor Francisco Flores, todos diáconos permanentes formados por Martínez García, quien murió víctima del covid-19 el pasado 14 de febrero, y quienes al momento de la homilía, dirigieron una reflexión en torno a la Escritura, exaltar las cualidades y agradecer el acompañamiento del desaparecido presbítero.

Ortiz. "Una vocación ve por otra vocación".
Ortiz. «Una vocación ve por otra vocación».

“Él me recibió y acompañó… de él aprendí mucho en compartir la mesa en la caridad, en preocuparse por los indigentes, por los inmigrantes, por la gente que ha tocado fondo en vicios y era su deseo que sirviéramos en ellos. Siempre fue caritativo para todos los que le pidieron…” recordó el diácono Juan Ortiz  quien acentuó las recomendaciones que el formador hacía para cuidar unos de otros: “Una vocación ve por otra vocación. Y esto significa pedir, además de ustedes, por nosotros en el grado de diáconos, por los presbíteros, por los obispos, por ustedes porque en la comunidad hay vocaciones que formarse”.

Aguilar. Juan Fernando "está vivo".
Aguilar. Juan Fernando «está vivo».

El diácono Arturo Aguilar, recordó la añeja amistad que tuvo con Juan Fernando Martínez, por 25 años, el mismo tiempo de servicio en el diaconado: “Yo no voy a hablar como si no estuviera, él está presente. Jesús lo dijo, todo aquel que crea en mí, aunque haya muerto, vivirá. Creo firmemente que está vivo, gozando de Dios y de la mesa divina… Seguirá siendo para nosotros ese hermano mayor en el cual confiamos, nos acercábamos a él cuando teníamos problemas y siempre tenía su mano extendida y su corazón abierto… Metía las manos al fuego por uno, pero primero decía los errores y hacía que uno siguiera su ministerio como lo que es”.

León. Una vela no se entierra.
León. Una vela no se entierra.

Recién recuperado del covid-19, el diácono Enrique León destacó la relevancia del homenaje: “No me puedo perder esto y aquí estoy… El padre Juan Fernando fue mi formador, el motivo por el cual entré al diaconado, mi inspiración. ¡Imaginen lo que no le debo! Y me decía, el diaconado se trata de ti, de tu desarrollo y eso me animó a ser un diácono… Descubrí que no podía prender una vela y enterrarla. Y ahora, aquí presente, a mi amigo le digo gracias… porque soy diácono gracias a ti”.

Escalera. Sean magnánimos.
Escalera. Sean magnánimos.

Fue el diácono Adalberto Escalera quien consideró que la mejor forma de rendir homenaje a Juan Fernando Martínez es la práctica de la caridad y magnanimidad entre ministros y citándole mencionó: “Recuerden que una vocación cuida a otra vocación… él estaría contento, intercediendo por quienes ponemos en práctica sus palabras”.

Bolio. Nuestro corazón está roto.
Bolio. Nuestro corazón está roto.

“Nos enseño el verdadero valor en el diaconado… Estoy seguro que, cada uno de nosotros, tiene en su corazón una gran experiencia de vida, de amor de Juan Fernando hacia nosotros”, aseguró el diácono Juan Carlos Bolio a quien correspondió cerrar la homilía compartida. “La oración de los diáconos es gracias, Señor, porque nos permitiste participar del conocimiento, del amor, de la guía de Juan Fernando… Lo que él hizo por mi vocación, se lo agradezco al Señor enormemente. Que esta oración que hoy elevamos sea salida de nuestro corazón que efectivamente está roto… que esta prueba que hoy estamos pasando, nos haga mejores personas, a cada uno, mejores diáconos y al diaconado, lo fortalezca en el Señor”.

Oración del diaconado. Ministros de Dios.
Oración del diaconado. Ministros de Dios.

Al término de la celebración, el padre Felipe Gerardo Cruz dirigió un sencillo mensaje en el cual resaltó la importancia del ministerio de quienes están incorporados a la jerarquía por el sacramento del orden: “En la jerarquía del orden sacerdotal, los últimos son los diáconos, pero no por eso dejan de ser importantes. El padre Juan Fernando Martínez nos recordaba constantemente esto y por eso he querido compartir esta eucaristía con ellos… sé del amor tan grande que le tenía al diaconado y, sin duda, a aquellos a quienes siendo ministros sagrados de la eucaristía, ministros de la palabra, ministros para llevar hijos a su Iglesia, son muy importantes”.

Felipe Gerardo Cruz. "Los últimos serán los primeros"
Felipe Gerardo Cruz. «Los últimos serán los primeros»

Externó una disculpa por las veces en la que los presbíteros los han hecho menos relativizando el valor y carácter del ministerio de caridad y servicio: “Les quiero expresar las más sinceras disculpas por aquellos quienes tantas veces hemos abusado, por creernos más que ustedes. Hemos hecho menos este ministerio…” Y agradeció el servicio al considerar a los diáconos como hermanos “ministros de Dios” a quienes exhortó a permanecer en unidad para fomentar la fortaleza: “Yo sé que entre ustedes hay personas que tuvieron la oportunidad de estar en la política, de ser grandes empresarios, de ser buenos administradores, ese es el gran misterio que encierra el diaconado… Los invito a que se mantengan unidos… sino esto puede llevar a la ruina. Esa fue una gran enseñanza que nos dio Fernando a todos… Así como decía el Papa de algunos obispos en la visita, peleen, pero después reconcíliense como hermanos que son…”

Entrevistados por este medio, al término de la celebración, algunos de los celebrantes dieron sus opiniones respecto a la situación del diaconado permanente en el arzobispado de México, mismo que se ha visto paralizado por las decisiones del actual gobierno encabezado por el arzobispo Carlos Aguiar Retes.

“No veo bien que estemos en la vicaría de laicos”

-¿Qué llamado haría a las autoridades del arzobispado?Con 24 años de ordenado, el diácono Arturo Aguilar Parrales recuerda su consagración hecha el 15 de diciembre de 1996 en Catedral por Norberto Rivera Carrera y expresa: “La imposición de manos de un consagrado como el cardenal Rivera, ¿No es válido?” Esto al señalar cómo se ha puesto al ministerio diaconal bajo la vicaria de laicos para sacarlos del área específica de los clérigos: “Nosotros no somos laicos. Ahora no pertenecemos a la dimensión del clero. ¿Ponemos en duda el llamado del Espíritu Santo?… Fuimos llamados y ponemos el servicio al Señor.

Parece que todo lo anterior no vale y se ve que sólo vienen a cumplir con la propia voluntad… Los consagrados, los presbíteros muchas veces no nos toman en cuenta, no quieren aceptar el diaconado, somos consagrados y nos impusieron las manos… el servicio es a Dios. No veo bien que ahora seamos de la vicaria de laicos cuando fuimos consagrados por el cardenal…”

Que al arzobispo Aguiar Retes no gobierne “como Álvaro Obregón”

Más enfático, el diácono Juan Carlos Bolio, con 15 años en el ministerio, lanzó un duro llamado al arzobispo Aguiar Retes: “En reiteradas ocasiones ha dicho que gobierna la arquidiócesis de México con dos manos; en una están los presbíteros y en otra, los laicos”. Sin embargo, el diácono Bolio observó que Aguiar Retes gobierna a la manera del general Álvaro Obregón quien perdió un brazo en una de las batallas revolucionarias: “Sólo la mano derecha de los presbíteros es la que tiene, la mano izquierda ha sido truncada por él mismo. Últimamente ha puesto a Héctor Mario Villarreal (Obispo auxiliar de México) al frente del diaconado. Lo que yo observo es que siguen sin reconocernos. Le pido encarecidamente al cardenal que nos reconozca como ministros de culto, pues no figuramos como tales…”

Directo y sin tapujos dirige este mensaje al obispo auxiliar: “Si tú, Héctor Mario Villarreal, vienes a trabajar con el diaconado, la primera tarea que tienes es el reconocimiento como ministros de culto de cada uno de los diáconos permanentes y que el cardenal ya no gobierne como Álvaro Obregón, que tome en cuenta esta mano que tan eficientemente ha apoyado en estos momentos tan difíciles a la arquidiócesis de México…”

-El cardenal Aguiar había dicho que los diáconos permanentes estarían a su disposición, ¿Qué pasó?

Ha habido una completa ignorancia hacia diáconos y al diaconado. En una de las reuniones, él exigía saber qué habíamos hecho, nosotros le pedíamos nuestros nombramientos. Él quiere aplicarnos sólo las obligaciones canónicas, pero no nuestros derechos. El cardenal se ha olvidado de nosotros. Pienso que Héctor Mario Villarreal nos está mintiendo nuevamente, por eso encarecidamente digo, daremos el voto de confianza si él empieza a trabajar para que seamos reconocidos como ministros”.

Diaconado permanente, “estancado”.

Héctor Francisco Flores Mancilla, con dos años en el diaconado y ordenado por el arzobispo Aguiar, consideró lamentable la actual condición de estos ministros e indicó: “Estamos en standby, no hemos tenido formación desde hace dos años cuando fuimos ordenados, el 9 de febrero del 2019. Cumplimos dos años y el diaconado permanente está estancado”.

-Usted fue ordenado por el actual arzobispo. ¿Por qué existe esta situación?

Nosotros estábamos al pie cuando el actual cardenal nos ordenó, veníamos desde el anterior arzobispo, el cardenal Norberto Rivera. Vino el cambio y al actual cardenal no le quedó otra que continuar, pero aquí hubo una gran diferencia. El cardenal Norberto ordenaba diáconos permanentes y transitorios en conjunto, Carlos Aguiar hizo una separación, primero ordenó a los transitorios y después a nosotros… Nos pedía pastoral. Presto mi ministerio en una casa de formación, en Santa Teresa… ahí los sacerdotes me decían que todo esto estaba suspendido porque el cardenal Carlos quiere un año más de preparación para los permanentes en una universidad. Al parecer hubo inconformidades…”

Diaconado en diócesis de Iztapalapa, “por buen camino”.

Eduardo Hawley Zárate, diácono de la primera generación y última ordenada por el arzobispo Aguiar pertenece a la diócesis de Iztapalapa debido a la nueva configuración de la Provincia Eclesiástica de México. Sirviendo con el vicario episcopal Héctor Valdepeña Flores, el diácono expresó su profundo agradecimiento al padre Juan Fernando Martínez García: “Más que un formador fue un amigo quien nos llevó con mano firme… siempre nos orientó y guió de esa manera, con mano firme. Siempre hay una queja de nuestra formación al decir que no fue la adecuada. Esto es equivocado. Ahora que tengo oportunidad de expresarlo, debo decir que nuestros formadores fueron muy buenos, excelentes, todos los presbíteros quienes nos acompañaron siempre se ocuparon y preocuparon para que fuéramos formados de la mejor manera para servir a Dios y a la Iglesia… Al padre Juan Fernando le tenemos un profundo cariño y agradecimiento”.

-¿Cómo va el diaconado permanente en Iztapalapa?

Afortunadamente don Jesús Antonio Lerma, nuestro obispo, ha retomado la iniciativa de la formación del diaconado. Un servidor, en conjunto con el padre Roberto Alcalá y el diácono transitorio Hugo Santos Tabaco, estamos reiniciando el proyecto de diaconado permanente en Iztapalapa. Va por muy buen camino… Se proyecta que a mediados de este año, la primera generación de diáconos permanentes de Iztapalapa sea ordenada, serán cinco diáconos que tenían la formación desde tiempo atrás en el arzobispado de México y que el cardenal Carlos Aguiar ya no quiso ordenar. Pasaron a la diócesis de Iztapalapa y se proyecta que, a partir del próximo ciclo escolar, quede instaurado el diaconado permanente en Iztapalapa con nuestro propio equipo de formadores. Ya vienes otras dos generaciones atrás, con doce candidatos más los cinco que están por ordenarse, es decir, 17 diáconos permanentes… Mi mensaje es decir que pertenecemos a la jerarquía del orden… La función del diácono es la de servir a las comunidades… Podemos aportar en diversos ministerios, profesiones y oficios.  Cuando Jesús llamó a sus primeros discípulos no se fijó en los más doctos y sabios… la razón de ser diáconos es la de ser servidores a imagen de Cristo, Nuestro Señor”.

Homenaje. Al hermano mayor.
Homenaje. Al herman

lhttps://www.religiondigital.org/sursum_corda_el_blog_de_guillermo_gazanini/Diaconos-permanentes-homenaje-formador-covid-19_7_2317638232.html

«Sirviendo a la Iglesia que sufre: plantando jardines de victoria espiritual». Como un diácono ejerce su ministerio en tiempos de enfermedad y miedo

Durante las guerras globales del siglo XX, se alentó a las personas a plantar jardines en cada parcela de tierra disponible: desde pequeñas jardineras en apartamentos hasta patios traseros y lotes abandonados. Las autoridades locales apoyaron estos esfuerzos ofreciendo consejos sobre qué artículos crecían mejor en ciertos tipos de suelo y cómo proteger estos cultivos, incluso en los esfuerzos más modestos, de enfermedades e infestaciones. Estos jardines fueron rápidamente apodados «jardines de guerra», pero aún más popularmente, «jardines de la victoria». Desempeñaron dos funciones de importancia crítica: aumentar el menguante suministro de alimentos en apoyo del esfuerzo bélico, pero igualmente importantes para mantener la moral durante los largos años de guerra, privaciones y miedo. Me parece que durante esta época del coronavirus (COVID-19), los diáconos podríamos aprender una lección de estos jardines de la victoria.

Al momento de escribir este artículo, la mayoría de las diócesis de rito latino y de rito oriental de los Estados Unidos (y muchas más a nivel internacional) han tomado medidas concretas para proteger a sus feligreses: suspender las celebraciones públicas de la Eucaristía, reducir o eliminar las horas de oficina y, en algunos lugares, incluso ofreciendo confesiones “drive-through”. Los lugares normales de ministerio están cambiando a nuestro alrededor: las cárceles y las cárceles han eliminado las visitas pastorales y los servicios religiosos, los hospitales han impuesto restricciones excepcionales o, en algunos casos, han eliminado las visitas de los voluntarios. En el futuro previsible, habrá pocos lugares normales de ministerio. El ministerio nos llama a la solidaridad humana al igual que COVID-19 exige aislamiento.

El diaconado, sin embargo, se renovó después del Concilio Vaticano II precisamente para encontrar y atender las necesidades de las personas en áreas que no estaban siendo satisfechas por los lugares normales de ministerio. Como nos recordó el Papa San Juan Pablo II, “Una necesidad profundamente sentida en la decisión de restablecer el diaconado permanente fue y es la de una presencia mayor y más directa de los ministros de la Iglesia en las diversas esferas de la familia, el trabajo, la escuela , etc., además de las estructuras pastorales existentes «.

Durante la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, la gente común (maestros, vendedores, taxistas, religiosas, trabajadores de fábricas) encontraron un terreno fértil donde pudieron plantar semillas para alimentarse a sí mismos y a otros. Los diáconos ahora estamos en una posición perfecta para llevar a cabo el mandato de San Juan Pablo de que encontramos un terreno fértil para el ministerio «además de las estructuras pastorales existentes».

Las estructuras existentes son sin duda el lugar para empezar. Para aquellos de nosotros que podemos estar en línea, hemos visto historias de pastores, diáconos y personal parroquial que crean nuevas formas de ministerio que protegen la salud de las personas mientras siguen ofreciendo ministerio. Por ejemplo, un sacerdote instaló una estación para confesiones en el estacionamiento de la iglesia. Se sentó debajo de un toldo. Un seminarista de la parroquia, ahora en casa de la escuela debido al virus, ayudó a dirigir los autos hacia el pastor, indicándole si la persona en el auto quería confesarse cara a cara o de forma anónima. Si es anónimo, ¡el sacerdote realmente se cubrió los ojos! Hace apenas unos meses, tal idea podría haber sido vista como una broma; pero ahora vemos que, por inusual que sea, la gente todavía puede aprovechar el Sacramento de la Reconciliación.

Otras iglesias están ofreciendo misas celebradas por un solo sacerdote sin asamblea presente, que se transmiten en vivo a los feligreses. Hemos tenido rosarios, liturgia de las horas y otros servicios de oración realizados de manera similar. Ciertamente, los diáconos son, y deberían seguir siendo, participantes en estos esfuerzos. Si bien temporalmente no podemos celebrar la Eucaristía juntos, tal vez podamos ayudar a nuestros feligreses a crecer de este ayuno eucarístico de Cuaresma, ayudándolos en actos de comunión espiritual.

Pero, ¿dónde hay otro terreno fértil para nuestros jardines de victoria espiritual? Y recuerde el doble propósito de esos jardines: aumentar nuestra productividad y elevar la moral.

El Papa enumeró «familia, trabajo, escuela» como lugares del ministerio diaconal. Mientras nos acurrucamos en nuestros hogares con nuestras familias, podemos ministrarles directamente, ayudando a todos en el hogar a mantenerse ocupados, apoyándonos unos a otros, ayudando a aquellos que podrían no estar bien y manteniendo la moral alta: superaremos todo esto juntos .

Parece que el trabajo y la escuela no serán lugares normales para nosotros en el corto plazo, y eso agrega estrés adicional en el hogar, con niños fuera de la escuela y padres trabajando desde casa. ¿Cómo podemos ayudar a establecer nuevos horarios que reflejen las demandas adicionales que se imponen a las personas al tratar de usar la casa para todo? ¿Es posible que se necesiten enfoques creativos para compartir recursos limitados junto con el aumento de las tensiones causadas por el miedo al virus, además de trabajar y estudiar en entornos inusuales?

Finalmente, en casa, ¿cómo podríamos encontrar formas de orar? Es importante mantener a Dios en el corazón de nuestras vidas, especialmente en un momento de interrupción, miedo y confusión.

Hay otros lugares de terreno fértil para nuestros esfuerzos. Por ejemplo, muchas de las ideas que se plantean implican el uso de tecnología. Sin embargo, muchos de los más necesitados no están en línea y tal vez no tengan una computadora o un teléfono inteligente. Están en casa, a menudo solos y tratan de arreglárselas lo mejor que pueden. No pueden beneficiarse de misas transmitidas en vivo y otros servicios.

Uno de los terribles efectos secundarios de la situación actual es el aislamiento al que se enfrentan muchos. Quizás los diáconos podrían encabezar un esfuerzo de árbol telefónico, en el que el clero, el personal y los voluntarios se comuniquen por teléfono con todos en la parroquia para visitarlos y orar con ellos de forma regular.

Es importante para nosotros modelar prácticas seguras y no transmitir que la espiritualidad de uno de alguna manera nos hará inmunes al virus. Recuerde, aunque estemos dispuestos a arriesgar nuestras vidas por los demás, la naturaleza de este virus es tal que podríamos no solo poner en riesgo nuestra propia salud, sino que también ponemos a otros en riesgo si no seguimos las normas de salud y seguridad. directrices establecidas para la seguridad de todos.

Por lo tanto, teniendo en cuenta todas estas prácticas de salud y seguridad, es posible que en algún momento podamos visitar personalmente a algunos de nuestros feligreses remotos o aislados. Quiero enfatizar que esto se hace solo si se puede hacer de acuerdo con los estándares de atención médica establecidos por las agencias gubernamentales locales, estatales y federales.

Los diáconos tenemos otra fuente importante de terreno fértil: nuestra experiencia en trabajos y profesiones seculares. Ya sea que sigamos en activo en esos trabajos o se haya retirado de ellos, aún podemos hacer uso de las habilidades que hemos adquirido para ayudar a otros. Estaba sirviendo en la USCCB cuando los huracanes Katrina y Rita devastaron gran parte de la costa del Golfo y áreas vecinas. En cuestión de horas, recibí decenas de llamadas telefónicas de diáconos que querían ayudar de alguna manera. A un hombre le dirían cosas como: “Soy un profesional de la salud y puedo formar un equipo de respuesta rápida. ¿Dónde debemos ir?» Recibimos llamadas de agentes de seguros de diáconos, abogados de diáconos, funcionarios de salud pública de diáconos, expertos en construcción de diáconos, etc.

¿Dónde está ese terreno fértil para cada uno de nosotros en este momento? ¿Hay formas en que podamos utilizar estas habilidades seculares en la crisis actual? Si bien, por supuesto, las demandas de la separación social y la propagación de este virus son bastante distintas de los tipos de necesidades que enfrentamos después de los huracanes, sigue siendo una pregunta particularmente apropiada para nosotros, los diáconos: ¿Cómo podrían combinar mis habilidades profesionales con el ministerio? para atender las necesidades de los demás?

La conclusión aquí es que nuestros jardines de la victoria espiritual deben ser tan creativos como los propios jardines de nuestros abuelos y bisabuelos. Es fácil decir que no tenemos acceso a un terreno fértil, pero incluso un poquito puede tener resultados significativos. Recuerde que algunos de nuestros antepasados ​​usaban pequeñas jardineras en sus apartamentos como jardines y probablemente había más de esos pequeños «jardines de la victoria» que los plantados en grandes parcelas de tierra.

Nuestro desafío es mirar a nuestro alrededor con ojos de diácono. Debemos mirar más allá de nuestras “estructuras pastorales existentes” normales y satisfacer las necesidades de los demás donde los encontremos en nuestras circunstancias particulares. Me parece que las cosas más importantes que podemos proporcionar son un sentido de conexión, comunión espiritual y esperanza.

EL DIÁCONO WILLIAM T. DITEWIG, Ph.D., es un diácono de la Arquidiócesis de Washington, un comandante de la Marina retirado y ex director ejecutivo del Secretariado para el Diaconado en la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

Comentarios en torno al uso de las vestiduras clericales por parte de los diáconos

Si-eres-diacono-no-necesitas-vestido-clerical-son-los-demas-los-que-necesitan-que-vistas-de-clerigo

Dionisio Vasquez (RD)

Buen día hermanos Diáconos, he leído los comentarios que aparecen en esta entrega y lo veo bien en el sentido de oír la diversidad de opiniones sobre un tema tan importante entre el diaconado, algunos dicen sobre la formalidad del diacono, otros dicen que esta formalidad varia segun el pais, otros dicen que no se puede cualquierizar la sagrada vestimenta, etc. lo real es que cada diacono fue preparado por la iglesia para servir a cristo, esta preparación no solo se limita a la formación teórico-practico del accionar del diacono dentro de la iglesia, el diacono es habilitado para representar a Jesus, el servidor, el obediente, el disciplinado, el compasivo, en fin, lo que quiero decir es que cada diacono debe saber y recordar lo que les enseñaron el la iglesia y no que después de haber sido preparado y ordenado para una tarea tan especial, el se comporte, como que no tiene reglas que cumplir o como un semi independiente de las normas de la iglesia, es el diacono un hombre al cual Dios ilumina y en ese sentido, consiente de su papel en esta sociedad con un grado elevado de perversidad debe saber como actuar y como vestirse en cada circunstancia.
Dios les bendiga.

Jorge Luis Montanez Ortiz Vestimenta clerical…Eres clérigo y como tal debes vestir. Hay que catequizar al pueblo de Dios para que entiendan lo que son los signos en la iglesia. Eres diacono, siéntete como tal y actúa como tal…

Tomas Penacino¡ Totalmente en desacuerdo con lo planteado en la nota! el único atuendo que nos distingue como diáconos es el de servidor, lo demás sirve para confundir a la gente; de hecho que ya la Iglesia Argentina (aun a referéndum de la Santa Sede) en su nuevo directorio no admite el habito eclesiástico para los diáconos casados

  • Jose Ignacio Abarca Franco que triste menosprecio del habito clerical Tomas, que ideas tan absurda que para mantener la presencia sacerdotal haya que desaparecer la presencia del diacono, pues es lo que planteas
  • Rafael Maria Calvo ForteEl Derecho Canónico en este tema dice: al diácono permanente, no se le impongo, tampoco se le prohiba. No recuerdo el número del cánon, pero es muy explícito.3
  • Felix Antonio Colmenares OchoaSi pero son el tercer grado del orden por lo tanto son clerigos
  • Nicolas DuqueAsí es si señor
  • Henry Castañeda NaranjoYo soy Diácono permanente, soy clérigo y no veo la necesidad de usar clerigman…
  • Nicolas DuqueEl hábito no hace al monje
  • Ramon Jesus Gonzalez OrtizEs verdad que el dicho popular: “el hábito no hace al monje” detiene a quien piensa esto como una tentación, sin embargo ¿quien confiaría en un policía, un piloto aviador, etc., que no porte su uniforme? Uno de los males de nuestro tiempo es la pérdida del respeto a lo sagrado y por ende el desvío moral de muchas mujeres hacia los consagrados que visten de civil; “el hábito no hace al monje” pero si eres policía o piloto aviador o clérigo: no te avergüences de vestirte de lo que eres, pues con ello puedes despertar inclusive la vocación de otros, pero también revístete en tu interior de aquel que te confío sus dones para actuar “in persona Crhistie” porque el que lo niegue delante de los hombres Él te negará delante del Padre. Para los católicos el Derecho Canónico no obliga al diácono permanente el uso de la ropa clerical pero tampoco se le prohíbe y lo que no está prohibido está oficialmente permitido. Ha causado más escándalo quienes debajo de una ropa clerical han abusado de su autoridad en la conciencia de muchos por no respetarse a sí mismo ni a sus votos comprometidos en el día de su ordenación. Si eres clérigo vístete y actúa como clérigo, no temas al juicio de la gente, teme más bien al juicio de Dios porque Él todo lo ve y Él te eligió de entre su pueblo para guiarlo y santificarlo. Por último cierra los oídos a las voces imprudentes de los demonios y ejerce tu ministerio con pasión y fidelidad al don recibido. 🙏
  • Felix Antonio Colmenares OchoaPies lea el codigo de derecho canonico, usted nod esta obligado a usar la vistamenta clerical pero para actuar en los actos de la iglesia debe usarlos
  • Camilo Alberto Rojas RNosotros como Diáconos Permanentes no estamos para exhibirnos sino para servir, un cleriman no me hace más clérigo ni menos evangelizador, seamos muestras de Dios a través de nuestras acciones, mostrando el Rostro del Señor.!
  • YO SOY DIACONO PERMANENTEEn República Dominicana, los diáconos permanentes lo usamos indistintamente, sin embargo, lo prudente es reservar su uso para actividades puntuales y específicas que lo ameriten, no de corriente. He visto hermanos diáconos hasta yendo al médico usando esta prenda. Llevo años haciéndolo asi, ya que tampoco el Ordinario nos lo exige, mucho menos nuestros párrocos (en alusión concreta a mi Diócesis). Fabio Serrats, Diócesis de San Pedro de Macorís, RD.
  • Ramon Jesus Gonzalez OrtizHe leído con atención todos los comentarios, y me parece que el problema radica en la cultura de cada país y sobre todo porque a la misma persona del diácono permanente, por el solo hecho de que la mayoría participe de una doble sacramentalidad, le predispone a evitar el uso de vestiduras sagradas de manera cotidiana porque inclusive la mayoría de los presbíteros y algunos obispos visten de civiles fuera de los actos litúrgicos, no así en países como Estados Unidos de Norte América, Europa y algunos asiáticos; en México, si mal no recuerdo, la ley Calles prohibió a los clérigos el uso de vestimentas propias de su ministerio fuera de los actos litúrgicos y por tal motivo hasta la fecha, unos por costumbre y otros por comodidad siguen obedeciendo tal mandato. Por último puedo hacerles un comentario gracioso: en algunas diócesis mexicanas se puede observar a seminaristas que de hecho no son clérigos haciendo uso de alzacuellos clericales hasta en programas televisivos regionales y nadie se los observa, pero si hay algunos presbíteros que externan su disgusto y desaprobación al diácono permanente que se le vea, aún en los servicios litúrgicos con alzacuellos y peor todavía cuando de la feligresía alguien les dice “padre”.Finalmente es para todos y lo mejor es observar el Derecho Canónico (284), “Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar”. Con esto está dicho todo al respecto. Buen día y fraternal saludo a todos mis hermanos diáconos. 🙏
  • Ramon Jesus Gonzalez OrtizHe leído con atención todos los comentarios, y me parece que el problema radica en la cultura de cada país y sobre todo porque a la misma persona del diácono permanente, por el solo hecho de que la mayoría participe de una doble sacramentalidad, le predispone a evitar el uso de vestiduras sagradas de manera cotidiana porque inclusive la mayoría de los presbíteros y algunos obispos visten de civiles fuera de los actos litúrgicos, no así en países como Estados Unidos de Norte América, Europa y algunos asiáticos; en México, si mal no recuerdo, la ley Calles prohibió a los clérigos el uso de vestimentas propias de su ministerio fuera de los actos litúrgicos y por tal motivo hasta la fecha, unos por costumbre y otros por comodidad siguen obedeciendo tal mandato. Por último puedo hacerles un comentario gracioso: en algunas diócesis mexicanas se puede observar a seminaristas que de hecho no son clérigos haciendo uso de alzacuellos clericales hasta en programas televisivos regionales y nadie se los observa, pero si hay algunos presbíteros que externan su disgusto y desaprobación al diácono permanente que se le vea, aún en los servicios litúrgicos con alzacuellos y peor todavía cuando de la feligresía alguien les dice “padre”.Finalmente es para todos y lo mejor es observar el Derecho Canónico (284), “Los clérigos han de vestir un traje ecle
  1. Nicolás Barin | 21 octubre, 2020 en 2:37 amQue hermoso testimonio! Es verdad que el ministro sagrado no necesite estar vestido de clérigo, pero nosotros, los laicos si. Es tan importante ese signo visible. Gracias por su Sí al Señor. Paz y Bien!Me gusta
  2. Ezequiel | 21 octubre, 2020 en 3:30 pmque absurdo… es una página que habla sobre el diaconado en la Iglesia Católica y supongo Romana, y comparte un testimonio de otra tradición. Un articulo come éste, lejos de ayudar a la reflexión, alientan la idea de supremacía que muchos diáconos permanentes tiene en la Iglesia católica, donde les gusta pararse en frente de las plazas, para que la gente los mire. Muchas veces encontramos que quienes defienden el traje clerical en los diáconos permanentes, son aquellos que viven una frustración vocacional, pues no supieron optar correctamente y como quedo aquella reminiscencia del seminario, encuentran en el diaconado permanente un bálsamo a querer sentirse como mini padrecitos. Un diácono, se hace más visible, cuanto más se entrega al ministerio de la caridad, ahí son el verdadero rostro de la Iglesia y cambian de verdad el mundo.

Los diáconos son para representar esas “manos callosas de Cristo”

Reproducimos el comentario de Dioniso Vázquez (RD) a la entrada de este blog: Ocho-nuevos-diaconos-para-boston

Buenos días, queridos hermanos, he tenido el privilegio de leer este mensaje, a propósito de la ordenación de ocho diáconos permanente, para la ciudad de Boston en los E.U,, debo decirle que se me aguaron mis ojos de la emoción, que he sentido en esta mañana al llegar a mi oficina, son tan hermosas las palabras que este mensaje trae, que lo considero con un desprendimiento bajado del cielo, en el nos recuerda nuevamente de manera magistral, cual es la misión de los diáconos permanentes, dejando entre ver que ordenarse no es para buscar cámara ni figurear, es para representar esa “manos callosas de Cristo” que dio la vida por la humanidad entera., nos dice este mensaje, que el diacono debe trabajar en la iglesia con un corazón agradecido, primero a Dios, por habernos llamados a su viña y al pueblo de Dios que es materia prima de nuestra salvación. Esta ordenación hoy me ha dado a mi un nuevo impulso como cristiano, sabiendo que no todo se ha perdido como lo pinta mucha gente, que solo ve en mundo la maldad y fatalidad, pero no se detienen a observar que este mundo esta lleno de oportunidades de salvación. gracia hnos. que difunden esta proeza, que solo Dios puede permitir, a estos hombre para que por medio de ellos, se salven ellos y salven a los demás.