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Vídeo: Diáconado Permanente de San Pablo digital

El Díácono Juan González de Santo Domingo, República Dominicana canta las Letanías en la Vigilia Pascual 2022

Canto de las Letanías en la Vigilia Pascual 2022 – Parroquia N S de la Fe

Pregón Pascual 2022

La esposa y la vocación a diácono: Jesús y la mujer de Pedro

Escena de la serie The Chosen para la reflexión de las esposas de los futuros diáconos

Documental sobre el primer diácono permanente de Colombia

El Diácono Permanente Jorge Enrique Ospina Ochoa, quien fue el primer diácono permanente en ser ordenado en Colombia, cuenta su testimonio de vida en esta serie de entrevistas; en esta cuarta entrega nos comparte cómo la vida ministerial es una conversión permanente y cómo es la espiritualidad del diácono.

Una aventura apasionante Diaconado Matrimonio

El diácono: Custodio del servicio de la Iglesia (Vídeo)

Video: ¿Qué es un diácono permanente?¿Qué es el sacramento del orden?¿Qué servicios presta un diácono permanente?¿Qué hace un diácono permanente?

Diácono: Ser parte del clero sin reconocimiento (Vídeo)

El temor de la jerarquía católica a que el diácono vuelva a tener una autoridad suficiente para abusar de ella, hace que este grado del ministerio ordenado deba actuar sin un respaldo concreto pero con una grabe responsabilidad de animar al pueblo de Dios y atender aquellas necesidades más apremiantes en nombre de la iglesia y haciendo presente a Cristo siervo

Vídeo: No clericalizar al clero

266 § 1. Por la recepción del diaconado, uno se hace clérigo y queda incardinado en una Iglesia particular o en una prelatura personal para cuyo servicio fue promovido (Código Canónico). El ser parte del clero es el participar de la configuración y carácter que da el sacramento del orden, en las características particulares que se reconocen por cada grado (Cfr. Art 1008 Código Canónico). Uno de los problemas más grabes que tiene el ejercicio del ministerio sagrado es el abuso o pretensiones que suponen la incardinación en la jerarquía de la iglesia, situación que el Papa Francisco ha manifestado como uno de los problemas que más restan credibilidad a la jerarquía católica, “El clericalismo se olvida de que la visibilidad y la sacramentalidad de la Iglesia pertenece a todo el Pueblo fiel de Dios (cf. Lumen gentium, 9-14) y no sólo a unos pocos elegidos e iluminados.[i]Entonces el clericalismo no es un problema de la autoridad que se le puede reconocer al diácono, sino un problema del abuso que hace exclusivo todo en la iglesia a aquellos que son parte del clero, excluyendo o minimizando las acciones y comentarios de aquellos que no son ministros ordenados, reduciendo al laico a una figura dependiente, inmadura e incapaz de participar en las acciones propias de la iglesia, desconociendo la dignidad de hijo de Dios y las unciones de sacerdote, profeta y rey que recibe en el bautismo. El clericalismo lleva a la concentración de toda acción eclesiástica exclusivamente al presbítero y al obispo: “El Código de Derecho Canónico, con todo, determina qué oficios están reservados al presbítero y cuáles pueden confiarse a los fieles laicos; mientras que no hay indicación de algún oficio particular en el que el ministerio diaconal pueda expresar su especificidad.”[ii]El diácono es parte del ministerio Sagrado tal como lo reconoce la propia iglesia, hace presente a Cristo en la realidad de servicio y de enseñanza, la función de predicar el evangelio es la función central, básica e inconfundible del diácono en la liturgia, pues solo en muy raras ocasiones se puede quitarle esta función al diácono, y no es por dignidad ni por autoridad delegada sino por su propia naturaleza, al ser ordenado un diácono es el obispo ordenante quien le entrega las sagradas escrituras y le dice: “Recibe el Evangelio de Cristo, del cual has sido constituido mensajero; esmérate en creer lo que lees, enseñar lo que crees Y vivir lo que enseñas”, los verbos creer, enseñar y vivir, nos hacen ver que la trayectoria del ministerio es el testimonio de la palabra de Dios, con el cual vive en la presencia de Cristo y lo hace sensible, principalmente, como lo destaca el evangelio, a aquellos que la sociedad los excluía o rechazaba, para hacerles ver que de ellos es el autentico reino, el diácono entonces está para anunciar, enseñar y dar testimonio de la verdad contenida en el evangelio y de esta manera servir al pueblo de Dios, principalmente a aquellos que por diversas circunstancias se han alejado o han sido excluidos o rechazados de la iglesia.La cura de almas, o sea la administración de los recursos para recuperar la santidad del alma, solo le son conferidos a aquellos que acceden al orden sacerdotal, pues en ellos reside el poder de la absolución sacramental, que realmente está delegada por el obispo y ejercida en representación de este por los presbíteros, principalmente quien hace cabeza en una jurisdicción eclesial. El diácono por su parte anima y liderea a la comunidad para perseverar en la presencia de Cristo, orar y participar activa y fructíferamente en la asamblea, haciendo sensibles las necesidades y proponiendo y coordinando las acciones para atenderlas, si bien se le solicita al espíritu santo que de autoridad, tambien se le pide que esta sea discreta, propia y cercana a aquellos que más requieren la atención; el diácono por ello tiene un perfil propio y una forma peculiar de hacer presente a Cristo, no en el actuar del sacerdote, sino en el actuar del diácono, que es enviado como el sacerdote a atender a una comunidad y les hace presente a Cristo de una forma activa, sensible y fiel, que los llena de un amor cercano, atento, sensible y providente.[i] Carta al Cardenal Marc Ouellet, presidente de la Pontificia Comisión para América Latina (19 marzo 2016).[ii] Instrucción La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia a cargo de la Congregación para el Clero, 20.07.2020. numeral 81