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El diácono japones de “Silencio”

Muy interesante comentarios  de D. David Jiménez:

Pues lo que dice este señor, Gonzalo Haya, contradice la teología católica. Voy a ser un poco inmoderado.

1. Dice: “El anuncio de castigos que leemos en los evangelios se refiere a los que causan daños al prójimo, no por ofensas a Dios. No se concibe un Dios amor y Padre que prefiera la muerte y la tortura de sus hijos antes que hacer una declaración, forzada y falsa, de su apostasía. ¿Qué padre pediría a sus hijos que se dejaran torturar antes que renegar de él?”

La apostasía es un pecado grave. No hay que relativizarlo, ni en peligro de martirio. Es algo heroico no apostatar en caso de amenazas, por eso la Iglesia siempre ha venerado a los mártires. Desde las primeras comunidades.

Incluso con su comentario, este señor contradice Mt 10, 30ss: “En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.”

2. Dice: “No creo que el MIR fuera más compresivo que Dios.”.

Bueno, el juicio le corresponderá a Dios, no a Ud. ¿Que Dios es misericordioso? ¡¡¡Lo sabemos!!! Pero deje ud. a Dios hacer de Dios. Lo que ud. crea o no es irrelevante. A mí me importa lo que dice la teología, la de la Iglesia, que es la custodia.

3. Dice: “El “diácono” de la comunidad resiste cuatro días los embates del mar cantando himnos sagrados. Es una fe un tanto infantil, como corresponde a su tiempo y a su nivel social, que necesita estampitas y rituales religiosos.”

Claro, la fe madura es la suya, sr. Haya, que escribe en una web llamada así (www.feadulta.com). Su fe es adulta, no como los que intentamos, con nuestros errores y pecados, ir siguiendo la teología católica que nos propone la Iglesia. Nosotros somos inmaduros, ud. no.

Ud. es el maduro, por eso supo interpretar de nuevo, con voz profética, lo que juró el día de su ordenación, ¿verdad?, y se secularizó. Claro, es lo que tiene tener tantos títulos teológicos: le da a uno la capacidad de justificar sus propias infidelidades (o apostasías) quedando fresco como una rosa.

4. Dice: “Nuestra conciencia es la voz permanente Dios.”

Mire no, nuestra conciencia puede estar deformada totalmente y uno puede creerse profeta y no lo es, por eso hay que contrastarla permanentemente con la Sgda. Escritura, con el Magisterio, con la Tradición, etc. Es de 1º de Teología, sr. Doctor. Parece olvidar lo estudiado en la Gregoriana… Claro, hace tanto tiempo…

En Veritatis Splendor se nos habla largo y tendido de todo esto. ¿Que no está de acuerdo con Veritaris Splendor? Ah, vale, entonces siga con su conciencia, con su relativismo y con el “todo vale si a mí me vale”.

Pero no todo vale, sr. Haya. No todo vale. La apostasía no vale. Que Dios nos dé su gracia, como se la dio a san Lorenzo, san esteban, san Vicente, y tantos otros mártires diáconos, para ser fieles, si llegase el caso, somos amenazados de muerte por nuestra fe.

Crítica de la película “Silencio” de Martín Scorsese en ATRIO

 

“La comunidad japonesa:            Es una comunidad ejemplar. Está arriesgando continuamente su vida y la de sus hijos por conservar su fe, remando contra la corriente de su cultura ancestral y de las exigencias de su sociedad. El “diácono” de la comunidad resiste cuatro días los embates del mar cantando himnos sagrados. Es una fe un tanto infantil, como corresponde a su tiempo y a su nivel social, que necesita estampitas y rituales religiosos. Es testimonio de un Dios que se revela a los sencillos (Mt 11,25).

Una extraordinaria película que da mucho que pensar 

Ayer asistí a la proyección de “Silencio” en una sala llena de asientos vacíos. Aparte de su gran calidad cinematográfica (que aprecié aunque entiendo poco de ello), la densidad humana de este filme y su profundo planteamiento religioso exigen algún comentario.

Desearía tener el libro original o el guión de este filme, pero me contentaré con los recuerdos que me han quedado flotando, y escogeré los que considero más importantes; pero antes de comenzar resumo muy brevemente su argumento.

En el siglo XVII Japón se cerró al comercio de las naciones colonialistas occidentales y quiso extirpar el cristianismo que traían consigo. Un misionero Jesuita cedió ante las torturas y apostató. Dos jesuitas se ofrecieron voluntariamente a ir a Japón para reconvertirlo y ayudar a las comunidades cristianas ocultas.

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Apostasía

Para un cristiano el tema principal de este filme es la apostasía y tradicionalmente su primera reacción sería considerarlo como el mayor pecado y la más grave condena eterna. Sin embargo, la teología actual tiene mucho que decir sobre este tema. El anuncio de castigos que leemos en los evangelios se refiere a los que causan daños al prójimo, no por ofensas a Dios. No se concibe un Dios amor y Padre que prefiera la muerte y la tortura de sus hijos antes que hacer una declaración, forzada y falsa, de su apostasía. ¿Qué padre pediría a sus hijos que se dejaran torturar antes que renegar de él?

En tiempos de Pinochet, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) dio a sus militantes la consigna de que, si los detenían e interrogaban, tenían que resistir 24 horas sin denunciar a nadie, de modo que los compañeros tuvieran tiempo de esconderse, pero luego podían aportar datos concretos. No creo que el MIR fuera más compresivo que Dios.

Comprendo que en el caso de los misioneros no sólo se trata de la ofensa a Dios sino también, y a mi juicio más importante, se trata de la desmoralización de la comunidad (el escándalo al que se refiere Pablo en Rom 4,19-22, aunque en circunstancias muy diferentes). La sangre de los mártires –su heroico testimonio– fue la semilla de nuevos cristianos. Este heroísmo sería una situación que habría que analizar en cada momento según la capacidad personal y la discreción de espíritus.SILENCE, YOSHI OIDA, SHIN'YA TSUKAMOTO, ANDREW GARFIELD, ADAM DRIVER, 2016. PH: KERRY BROWN/©

Tenemos un ejemplo muy claro de apostasía en los evangelios. Los evangelistas nos cuentan que Jesús predijo a sus discípulos que le iban a abandonar, pero sin más reproche les citó en Galilea para después de su Pasión. Pedro, como el Padre Rodrigues, afirma rotunda y orgullosamente su adhesión a Cristo, pero luego le abandona en el prendimiento y reniega expresamente de él en casa del Sumo Sacerdote. De nuevo sin ningún reproche, Jesús se reúne con ellos en Galilea.

 

El guía japonés

            Es el personaje del que me siento más cercano (¿qué hubiera hecho yo en sus circunstancias?); apostata varias veces (en eso Scoserse se pasa un pelín) y otras tantas se arrepiente y pide confesión. Reconoce su debilidad que le hace traicionar su fe, pero ésta se mantiene íntegra y confía plenamente en el perdón.

Esta figura me recuerda la oración del publicano (Lc 18, 9-14). Se reconoce como un pecador (cobraba los tributos para los invasores romanos) pero no puede asegurar que vaya a cambiar de vida. Este cristiano admira la fortaleza y santidad del Padre Rodrigues y siente que él, al contrario, merece el desprecio de todo el grupo. Este cobarde apóstata japonés quedará justificado ante Dios y, por su humildad, nos precedería en el Reino de Dios. ¡La lógica del evangelio no coincide con la lógica de la ética humana!

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La comunidad japonesa

            Es una comunidad ejemplar. Está arriesgando continuamente su vida y la de sus hijos por conservar su fe, remando contra la corriente de su cultura ancestral y de las exigencias de su sociedad. El “diácono” de la comunidad resiste cuatro días los embates del mar cantando himnos sagrados. Es una fe un tanto infantil, como corresponde a su tiempo y a su nivel social, que necesita estampitas y rituales religiosos. Es testimonio de un Dios que se revela a los sencillos (Mt 11,25).

 

El Padre Ferreira

            Es el que presenta los temas teológicos que nos planteamos actualmente (no sé si fruto de su dolorosa experiencia o como anticipo literario del novelista): conceptos abstractos sobre Dios, valor salvífico de todas las religiones, inculturación del cristianismo, silencio de Dios. Estos temas merecerían un amplio comentario, pero necesitaría tener a la vista sus palabras.

 

El Padre Rodrigues

            El autor quiere que el lector (y el espectador) comprenda el problema de la apostasía no de una forma intelectual de gabinete sino sintiendo vivencial la tragedia interior; por eso presenta al P. Rodrigues durante un proceso sutil e insidioso del quebrantamiento de la personalidad y de la libertad interior, mediante la tortura física, la tortura moral de ver sufrir a los demás por su causa, y la tortura intelectual de las dudas que le provoca su admirado Padre Ferreira.

Su fe es profunda y sincera, pero un tanto arrogante y confiada, como la de Pedro. Su decisión de ir a Japón para reconvertir al Padre Ferreira es heroica, pero no la somete a la ignaciana discreción de espíritus que le recomienda su Superior religioso (y como insiste ahora el Papa Francisco). Su resistencia es igualmente heroica ante los diversos tipos de tortura, y si finalmente cede es ante la argumentación de Ferreira de que Jesús no dejaría morir a estos inocentes por su culpa, y que el acto de aparente apostasía sería la mayor prueba de amor a Dios.

Su apostasía, como claudicación religiosa y moral, provoca su derrumbamiento psicológico. A partir de ese momento vemos a Rodrigues como un zombi autómata que colabora con el Inquisidor en la denuncia de los cristianos ocultos. Para mí, este derrumbamiento psicológico fue  la secuencia más duras de este filme –más que las torturas– y en la que tuve que resistir el impulso de abandonar  la sala.

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El silencio de Dios

Supongo que para Scorsese éste es el tema central de la película, ya que es lo que ha destacado en el título de este filme.

Ferreira reconoce que oró mucho antes de tomar su decisión de apostatar, pero Dios no le respondía. También las comunidades cristianas padecían este silencio de Dios en medio de sus persecuciones y torturas. Dios no defendía a su pueblo como contaban las Historias de la Biblia, ni explicaba su ausencia.

Actualmente hemos comprendido mejor esta aparente ausencia de Dios. Dios no interviene directamente en los acontecimientos de nuestra historia, ni habla palabras humanas para resolver nuestros problemas intelectuales. Dios está presente en el interior de cada persona (¡y en los lirios del campo!) y se manifiesta en nuestros comportamientos, aunque éstos siempre resultan más o menos distorsionados por nuestros egoísmos.

Dios habló por la heroica actitud de Ferreira y de Rodrigues, por las prudentes advertencias de su Superior religioso, por la fidelidad de las comunidades japonesas, por los himnos que el “diácono” cantaba durante su tormento. No de otro modo “habló por los profetas”. Dios habla también por medio de la compasión budista, que el Inquisidor japonéHayas no respetó, como los Inquisidores cristianos tampoco respetaron la compasión que Jesús manifestó con el hijo pródigo, con Pedro o con la mujer adúltera.

Dios no está en silencio, somos nosotros quienes no le escuchamos. Nuestra conciencia es la voz permanente Dios.

por Gonzalo Haya en ATRIO

Añadido del administrador del blog:

Pasados uno días de ver la película comentamos.”todos reconocemos que no deja indiferente”. Debo reconocer que me ganó Scorsese, al acabar la pelicula con el lema ignaciano: “AD MAIOREM DEI GLORIAM”

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¡FELIZ 2017!

“En cuanto a vosotros hermanos, no os canséis de hacer el bien” (2 Tl 3, 13)
¡FELIZ 2017!

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¡Feliz Navidad!

DOMINGO 4 – XII A LAS 10:30 MISA EN TELEVISIÓN (LA 2) ENCUENTRO NACIONAL DIACONADO DE ESPAÑA

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Presidida por el cardenal D. Carlos Osoro, junto a los diáconos asistentes al Encuentro, que será retransmitida por televisión a toda España.Televisión Española La 2

La diócesis de Phoenix da la bienvenida a cinco nuevos diáconos

Todo se hizo oficial dos o tres meses antes, pero nueve días antes de la ordenación, en espera de las órdenes sagradas todavía parecía irreal.

“No puedo creer que me dieron carta del obispo – que me está llamando a la ordenación. Todavía estoy en el temor de que me han llamado, “Dcn. dijo Tony Smith.

Esa carta envuelta formalmente un proceso de formación de cinco años, más de dos años de preparación académica a través del Instituto Catequético Kino antes de eso. Su llamado a las órdenes sagradas fue uno de los cinco que se convirtió en una realidad cuando el Obispo Thomas J. Olmsted ordenado a los hombres al diaconado permanente en Ss. Simon y Jude Catedral Nov. 5.

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Billy Chavira, Christopher Giannola, Gary Scott, Marvin Silva y Tony Smith comenzó a servir en las parroquias locales – en gran parte su propia – al día siguiente y en la comunidad de la misma semana. diáconos ordenados llevar a cabo un servicio de la Palabra, el altar y la caridad.

Diáconos proclaman el Evangelio, preparar el sacrificio y distribuir la sagrada Comunión. Los diáconos sirven ahora 250 la Diócesis de Phoenix también instruir a los creyentes y no creyentes en la doctrina sagrada, presidirá la oración pública, llevan la comunión santa para los moribundos y llevar a cabo los ritos funerarios.

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Martín Sila promete obediencia al obispo Thomas J. Olmsted y sus sucesores durante el rito de ordenación

Silva espera que orar por los enfermos y dar la comunión a los que están en el hospital del condado. Él sabe que su ordenación lo fortaleció para dicho trabajo.  Silva fue uno de muchos diáconos y sus esposas, que manifestaban colocación del obispo de manos como un poderoso momento.

“Cuando él estaba colocando sus manos sobre mí, sentí algo maravilloso – verter el Espíritu Santo sobre mi cabeza,” dijo Dcn. Silva, que también servirá en Santa María en Chandler, particularmente durante la misa semanal televisado en español.El padre de tres hijos y el guitarrista tiene raíces tanto en Nicaragua y Canadá.

“En un momento en nuestro país cuando muchos de nuestros miembros de la familia … y muchos de nuestros amigos y vecinos están cayendo fuera de la práctica de nuestra fe, y cuando muchos otros han perdido la confianza de que podían hacer algo grande para Dios, el Señor Jesús que es llenado con la alegría del Evangelio y la gracia de la ordenación diaconal, “dijo el Obispo Olmsted en su homilía. Se refirió a los primeros mártires San Esteban y San Lorenzo como modelos.

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El obispo Olmsted impone las manos sobre Tony Smith, ordenándole al diaconado permanente el 5 de noviembre en la Catedral de San Simón y San Judas

María apreciaba la oportunidad de ayudar chaleco de su marido con su alba antes de la misa. También le gustaba que la letanía de los santos permitió ordenandos sean unidos espiritualmente a los seres queridos que han fallecido. Dijo que era importante para su marido.También diáconos pueden bautizar los fieles y asistir al matrimonio y bendecirlo. La familia Giannola sabe que íntimamente.  también un diácono, ofició su matrimonio con su esposa, María, y hace décadas bautizados y dio la comunión a todos los miembros de la familia hasta su muerte.

Gianola estaba ansioso por responder a la llamada a la grandeza que el Obispo Olmsted predicado acerca. Se consigue por ser un fuerte testimonio de matrimonio y la vida familiar con el mundo, dijo.

Obispo Olmsted describió el deseo de hacer grandes cosas como “un signo del Espíritu Santo que actúa en el alma. Estas son las cualidades que busco en candidatos para el ministerio de los diáconos. Pero ellos no son comunes en la sociedad actual y que no eran comunes en tiempos de Jesús. Jesús advirtió a sus primeros discípulos para rechazar una grandeza falsificados “.

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Sacerdotes y diáconos le imponen la dalmática a Chris Giannola durante su misa d ordenación

 

Giannola, en breves declaraciones a la multitud durante la recepción de la ordenación, el proceso de formación acreditado por ayudarle a luchar por la verdadera grandeza. La gente ya lo buscan para el asesoramiento espiritual, preguntas y apoyo, dijo su esposa.

Penny Scott, cuyo esposo Gary estaba también entre los ordenados, ve cualidades similares en su marido.

“Le encanta hablar con la gente, interactuar con la gente y ayudar a hacer su vida mejor”, dijo.

Esa es una gran parte de por qué alineando y su transformación en la catedral en el comienzo de la misa fue tan emocionante para Dcn.Scott. Él tuvo la oportunidad de ver y escuchar casi todo el mundo no unida en oración por él y sus compañeros ordenandos.

DCN.  Billy Chavira recibe el Libro de los Evangelios de Obispo Olmsted, se dijo que "Cree lo que lees, enseña lo que crees, practica lo que enseñas." (Ambria Hammel / CATÓLICA SUN)
Billy Chavira recibe el Libro de los Evangelios de Obispo Olmsted, se dijo que “Cree lo que lees, enseña lo que crees, practica lo que enseñas.” 

Se procesaron y se unieron a sus familias en el banco, pero sólo para la primera parte de la misa. Pasaron el resto en el altar y postrado por el pasillo central. Ese momento fue de gran alcance para Dcn. Chavira.

“Cuando estás en una posición física de entrega completa, le da paz interior sabiendo toda la Iglesia está orando por ti,” Dcn. dijo Chavira. Cuando se levantó, estaba menos nervioso.

Su esposa, María, también introducido a la imposición de las manos y la historia de lo que la Iglesia ha establecido a través de eso. Ella, al igual que muchas de las esposas de los diáconos, ve corazón de siervo de su marido.

“Es sólo una extensión de lo que ya lo hace – al servicio del pueblo de Dios a través del ministerio de la Iglesia,” ella dijo.

Dcn recién ordenado.  Gary Scott ayuda a preparar el altar para la liturgia de la Eucaristía los momentos después de ser ordenado diácono permanente el 5 de noviembre (Ambria Hammel / CATÓLICA SUN)
El diácono recién ordenado Gary Scott ayuda a preparar el altar para la liturgia de la Eucaristía
Sesmia Trujillo, Dcn. profesor de religión de Chavira en primer grado en San Antonio, donde se crió, estuvo de acuerdo. Ella y su madre estaban entre muchas personas que vinieron de diferentes partes de su vida, incluso si no eran católicos, porque entendían lo que la fe significaba para él.

“Esto es sólo un paso más en su camino espiritual, así como su único profesional”, dijo Trujillo.

Toda la liturgia fue emocional para Isolda Silva y Diana Smith, ambas esposas diácono, especialmente cuando el marido de Smith le ofreció el cáliz en la comunión. La pareja se llenaron de lágrimas un poco. Silva describe la ordenación día de su marido como un hermoso sueño que no quería despertar.

Trant, director del diaconado, animó a la multitud en la recepción para apoyar a los nuevos diáconos en sus ministerios. Ellos se han entregado en manos de Dios y dedicado de nuevo a sí mismos a sus familias, dijo. “Usted está buscando aquí en cinco santos en la fabricación.” catholicsun.org

El diácono Bill Necessary utiliza a los superheroes para impactar a los estudiantes del Bishop T.K. Gorman Catholic School

El diácono Bill Necesary siempre ha querido salvar a la gente. Durante el día, que es un profesor de la teología de modales suaves y capellán auxiliar en el Bishop conocimientos tradicionales Escuela Católica Gorman, pero por la noche que trae de superhéroes y personajes clásicos de serie a la vida como un cosplayer.

“Quiero demostrar que las personas de fe pueden ser gente común”, dijo. “Pueden ser un nerd y una persona de fe. No son mutuamente excluyentes “.

Necesaria ha amado toda friki cosas durante el tiempo que él puede recordar. Las paredes de su salón de clases están llenas de objetos de interés que no caben en cualquier lugar en su casa.

 El amor de la cultura pop le ayuda a conectar con sus alumnos. Ellos saben que su clase está llena de juguetes divertidos, y cada día que lleva una camisa superman bajo su inversión. Pero todavía sopla los estudiantes de distancia cuando lo ven por la ciudad vestido como Batman.

Al ver a Necessari vestido como la versión de Batman de Adam West traído un transeúnte hasta las lágrimas durante un lanzamiento comercial reciente para la próxima Tyler Rose City Comic Con en el Teatro de la Libertad. La mujer dijo que estaba tratando con la muerte de su hermano y ver a su personaje favorito en la calle realmente levantó el ánimo.

Al igual que Batman, necesaria inculca en sus jóvenes estudiantes un sentido de responsabilidad y respeto. Durante un período de asesoramiento recientes con chicos de octavo grado, que discutió la presión de grupo y cómo los niños deben comportarse.

“El aspecto más gratificante de mi trabajo es cuando alguien se me acerca y dice:” Yo estaba teniendo un momento muy difícil y me ayudó a través de esto ‘ “, dijo. “He tenido estudiantes vuelven a mí después de graduarse y me dicen cuando estaban pasando por un momento difícil en la universidad y estaban a punto de tomar una decisión moral que les afectaría de manera negativa, que recordaban algo que dije.”

Ha sido necesaria en los zapatos de sus alumnos. Llegó a Gorman como estudiante de séptimo grado en 1976 y en realidad nunca salió de la escuela de atrás.

“Tenía un gran sentido de motivación cuando me fui, así que esto siempre ha sido hogar para mí”, dijo.

En 1996, cuando la diócesis implementó un programa Diácono permanente, necesaria no dejó pasar la oportunidad de involucrarse más en su comunidad. Fue ordenado en 2001 y en 2009 director Jim Gorman Franz había extendido una oferta de trabajo.

“Me preguntaron por el Sr. Franz en el otoño del ’09 si iba a enseñar teología a tiempo parcial y dejé pasar la oportunidad”, dijo Necesario. “Este es el hogar para mí, todo lo que soy viene de esta escuela.”

La vida ha dado un giro completo para Necesaria. Después de graduarse de la escuela secundaria, que jugó con la idea de convertirse en un sacerdote hasta su futura esposa Sue entró en escena. Necesario entonces se graduó de la Universidad de Texas en Tyler con títulos en Inglés y la historia, a continuación, pasó seis años con el Condado de Smith servicios juveniles antes de pasar a trabajar como landman de petróleo y gas.

A medida que la industria del petróleo comenzó a sufrir, a su viejo sueño de trabajar a tiempo completo para la iglesia se convirtió en una realidad.

“Como capellán asistente, comienzo mi día con una misa a las 7:30 de la capilla, y luego regrese aquí y hacer algunas rondas de hablar con los profesores y estudiantes y luego comenzar mis clases”, dijo.

Necesaria pasa los martes a Tyler Junior College y sus viernes están dedicados a trabajar con el equipo de fútbol de la escuela.

“Solían decir que si usted cuelga alrededor de su antigua escuela secundaria lo suficientemente largo, o bien va a ser arrestado o contratado”, bromeó. “Bueno, no me arrestan”.

La teología puede ser difícil de entender para un estudiante de secundaria, tan necesaria ejemplos de superhéroes trabaja en sus lecciones.

“Los niños saben que soy un nerd y que hacen cosplay y que estoy en superhéroes y Star Trek y todo ese tipo de cosas”, dijo. “Hay toda clase de analogías que usamos. Mi favorito tiene que ver con Superman “.

“Cuando estoy enseñando acerca de la venida de Cristo y el mesías, que les estaba enseñando que el Mesías fue predicho y que iba a ser un gran guerrero rey como David, pero en cambio, dieron a Jesús y él dijo: Amen a sus enemigos, tomar cuidar de los pobres y ese tipo de cosas. Yo diría que estaban buscando a Superman, pero lo consiguieron Clark Kent. Los niños pueden relacionarse con eso “.

El siguiente paso para Necesaria es Tyler Rose City Comic Con, donde se establece para asistir como invitado especial.Por supuesto, él se puede encontrar todas las mañanas encima en la capilla de San Pedro y San Pablo.

A pesar de que es aficionado a los trajes, necesaria no tiene que llevar un cabo con el fin de ser un héroe. tylerpaper

Mas sobre el diácono Bill Necessary en este blog

Testimonio de vida del diácono Miguel Ángel Herrera Parra

 Cuando yo tenía diez años, nos fueron a avisar que nuestro padre, Manuel Antonio, que había ido a trabajar en el verano a su tierra maulina, lo asesinaron, que en una pelea, un hombre le enterró un cuchillo en el corazón y que había muerto desangrado en el campo. Esa fue una noticia devastadora, como el peor terremoto para nuestra familia nuclear.  La única que pudo viajar a su funeral fue mi madre, Amalia.10933895_10205409775742274_4415837183765703782_nYo, en mi corazón, pensaba que si mi papá ya no estaba, tenía que haber un PADRE, que estuviera siempre cerca de mí y que me ayudaría a salir adelante en la vida.  Sin embargo, posteriormente me he dado cuenta, que su compañía ya estaba conmigo antes de que ocurriera esta tragedia familiar. Cuando tenía ocho años yo había hecho mi Primera Comunión en la Basílica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y había quedado impactado con la hermosa ceremonia eucarística, con el templo lleno de niños recibiendo el Cuerpo de Cristo y luego, fuimos a la Escuela Industrial San Vicente de Paul, donde la comunidad nos agasajó a los niños, con tortas, dulces, queques y un rico chocolate caliente.  Un año después, cuando tenía nueve años, estando solo en casa, ya que mis padres habían salido, me puse los ornamentos de la Primera Comunión del año anterior, me arreglé y me fui a la misma parroquia y participé -como un niño más- en la Eucaristía y luego fui a disfrutar de los queques y del chocolate caliente con los que nos celebró la comunidad. De alguna manera, ya tenía, entonces ese alimento espiritual -de la fe cristiana- y esas señales comunitarias acogedoras, que me permitieron enfrentar ese duro momento de orfandad.miguel ang

En mi juventud me aboqué totalmente, con la ayuda de Dios Padre, a estudiar y a estudiar, con mucho entusiasmo y esperanza, aunque -en medio de grandes problemas económicos- no sabía qué me depararía el futuro. Estudié Sociología en la Universidad de Chile, donde logré terminar la carrera, pese a que eran tiempos muy difíciles para los sociólogos, a quienes se les acusaba de causar muchos males en la sociedad chilena. Participar en la Iglesia es un regalo de Dios, ya que me mantuvo siempre en contacto con la realidad social y local, viviendo la formación y la solidaridad, uniendo mi fe cristiana con mi vida concreta.  Durante mi juventud puede encontrarme con Jesús, siempre joven, y comprometerme en la labor de evangelizar y de servir.

Fue en mi parroquia donde conocí a Sary Alarcón y nos  enamoramos y participamos siempre juntos.  En el caminar comprometido en nuestra parroquia,  discerniéndolo,  tomamos la decisión de casarnos y de formar una comunidad de vida cristiana, donde compartimos junto a otros cinco matrimonios.   Nuestro matrimonio siempre ha estado, con la gracia de Dios Padre, al servicio de nuestra comunidad y de nuestra Iglesia. Hemos efectuado  misiones en Chiloé, hemos animado migela catequesis familiar y hemos asesorado a grupos juveniles. Hemos organizado y acompañado procesos de reforzamiento escolar para niños y niñas de poblaciones carenciadas y hemos apoyado a la animación litúrgica de nuestras comunidades eclesiales de base.  En la actualidad, ya hemos celebrado mis doce años de diácono permanente y le doy gracias a Dios y a mi familia (formada por mi esposa Sary y por mis hijas Sarita, Pía y Paz) por este ministerio al servicio de tantas personas.  Jamás sospeché lo que Dios tenía preparado para mí y para mi familia.  Ojalá que el amor, la fe, la fortaleza, la sabiduría, la esperanza, la paz y todos los dones y carismas que Dios nos ha regalado a cada uno, los pongamos a disposición de nuestros hermanos y hermanas, siempre y hasta el final de nuestras vidas. ¡Gracias Padre Dios por tu amor y por tu misericordia!

Por:
Miguel Ángel Herrera Parra
Diácono Permanente
Santiago de Chile

DIACONADO: CARIDAD, TEORÍA Y PRÁXIS por Andrés Martínez Esteban, pbto.

El presbítero D. Andrés Martínez Esteban, el recién nombrado responsable de la formación de los candidatos y aspirantes al diaconado permanente de la archidiócesis de Madrid abrió el curso 2016/17 el 1 de octubre de 2016 en el Seminario Conciliar con esta exposición:

CARIDAD, TEORÍA Y PRÁXIS

PRESENTACIÓN

Comprender la formación, no como un aspecto más o separado de otros ámbitos de la preparación al diaconado permanente, sino que es importante entender lo que vamos a hacer como una unidad.

El Directorio para la vida y ministerio de los diáconos permanente afirma que la ordenación diaconal confiere una nueva consagración por parte de Dios. Así los diáconos, “consagrados por la unción del Espíritu Santo y enviados por Cristo, al servicio del Pueblo de Dios, ‘para edificación del cuerpo de Cristo’ (Ef 4, 12)”. Y añade: “de aquí brota la espiritualidad diaconal”. Es decir, aquí podríamos aplicar el axioma escolástico: el obrar sigue al ser.

 

La parábola del samaritano

Con la intención de evitar que aquello que vamos ver a lo largo de este curso, quede sólo como un conjunto de conocimiento, quiero partir para presentar el programa de este año de la parábola del buen samaritano (Lucas 10,25-37).

“Maestro, ¿qué tengo que hacer para himg_8930eredar la vida eterna?” (Lc 10,26). Con esta pregunta comienza el relato del evangelio que se conoce como la parábola del buen samaritano.

La pregunta es importante: ¿qué tengo que hacer para alcanzar la felicidad? ¿qué tengo que hacer para no morir? En definitiva, ¿qué tengo que hacer para que mi vida tenga sentido? Son preguntas fundamental que, quizás, no nos las hacemos con frecuencia. Sin embargo, ahora que comenzamos este curso sería bueno recordar lo que nos dice el Directorio para la vida y ministerio del diaconado permanente: “La santificación, compromiso de todo cristiano, tiene en el diácono un fundamento en la especial consagración recibida” (Directorio, n. 45).

Al tiempo que comenzamos este año de formación, sería bueno pararse para hacernos algunas preguntas: ¿cuál es el sentido profundo de esta vocación? ¿A dónde me conduce esta llamada? ¿Qué estoy buscando al responder al Señor y a la Iglesia?

El maestro de la ley pregunta qué tiene que hacer él para heredar, conseguir, alcanzar, para merecer la vida eterna.

La vida eterna (la vocación a la santidad y al diaconado) es un don de Dios, un regalo. A veces empleamos la expresión: “ganarse el cielo”, como si todo dependiera de nuestro puro esfuerzo. Sin embargo, la iniciativa es de Dios. Ahora bien, también entra en juego la libertad. Nuestra respuesta es necesaria.

“Y el que no persevera no tiene de qué se quejar; que lo que Dios le ayuda basta para perseverar en el bien, si él quiere… No salva Dios a nadie por fuerza; mas ordena Él que tú quieras hacer con que te salves, queriendo.  Llámalos Dios y límpialos y justifícalos para engrandecerlos, para usar con ellos de misericordia” (San Juan de Ávila, Sermón 79: “Obras Completas” III, 1067).

Detrás de la pregunta del maestro de la ley hay una trampa. Aquel hombre quiere saber qué piensa Jesús sobre la resurrección. Si para él hay vida eterna, ésta se puede heredar porque hay resurrección, como creían los fariseos, frente a los saduceos que la niegan. Jesús responde citando Dt 6,4 y Lev 19,18b. Pone como medio para alcanzar la vida eterna el amor a Dios y el amor al prójimo.

Amar a Dios y al prójimo

Cuando el Papa Benedicto XVI publicó su primera encíclica, Deus caritas est, escribió una carta a los lectores de la revista italiana “Familia cristiana” en la que explicaba qué pretendía con esta encíclica.

Aquí decía el Papa que su intención era responder a dos preguntas: ¿se puede, de verdad, amar a Dios?, y ¿podemos, de verdad, amar al prójimo?1

Hoy en día nos hemos acostumbrado a identificar el amor con un sentimiento: amo porque lo siento y, cuando no lo siento, no amo; o bien, entendemos el amor como algo utilitario, amo porque me sirve para algo; o identificamos el amor con el “gusto”, “me gusta” fulanito o “me gusta” menganita.

Volvamos a las preguntas que se hacía el Papa. ¿Se puede de verdad amar a Dios? ¿Podemos amar al prójimo? Si amar es sólo un sentimiento, está claro que dependerá de nuestro estado de ánimo. Voy a misa o rezo cuando lo siento, pero si no lo siento no lo hago. Si busco la utilidad entonces mi relación (amor) con Dios y con los demás dependerá del beneficio que obtengo. Y si el amor es un “gusto”, amar sería lo mismo que elegir un helado, “me gusta” el de fresa o “me gusta” el de pistacho, lo pruebo y si no “me gusta”, lo tiro a la basura.

Ahora bien, si el amor es entrega, donación de uno mismo, se puede amar a Dios porque Él me ha amado primero, con un amor gratuito; sin esperar nada a cambio; sin que nosotros, cada uno, hayamos hecho algo para merecer ese amor. Es un amor total y sin condiciones, que le llevó a morir en la cruz, ¿por qué? Nos lo explica San Pablo: “porque me amó hasta entregarse por mi” (Gálatas 2, 20).

La segunda pregunta es más difícil de responder, porque amar a Dios puede ser relativamente fácil. No pide mucho; me olvido de Él cuando conviene; “está lejos”; pero, ¿amar al prójimo? Esto es otra cuestión. Uno podría pensar, “si no estuviera tan próximo” sería más sencillo. Claro, pero es que mi prójimo es mi hermano, mi hermana, mi mujer, mi marido, mis hijos, mis padres, mis suegros, mis vecinos y compañeros de trabajo o de clase…, etc, etc. Todos aquellos con los que convivo y tienen nombres y apellidos concretos; con los que discuto, con los que me peleo, con los que tengo roces… Y a los que tengo que amar, es decir, comprender, ayudar, corregir, perdonar, hablar, escuchar… ¿Por qué? Porque Dios me ha amado, es decir, me comprende, me ayuda, me corrige, me perdona, me habla y me escucha. En definitiva, “nosotros amamos, porque Él nos amó primero… y quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve: quien ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Juan 4, 19-21).

Ahora bien, necesito purificar mi amor al prójimo para que éste sea auténtico, esté libre de todo egoísmo y sea una participación del amor de Dios.

Benedicto XVI explicará esto en la encíclica Deus caritas est, al hablar del eros y el ágape:

“En realidad, eros y agapé —amor ascendente y amor descendente— nunca llegan a separarse completamente. Cuanto más encuentran ambos, aunque en diversa medida, la justa unidad en la única realidad del amor, tanto mejor se realiza la verdadera esencia del amor en general. Si bien el eros inicialmente es sobre todo vehemente, ascendente —fascinación por la gran promesa de felicidad—, al aproximarse la persona al otro se planteará cada vez menos cuestiones sobre sí misma, para buscar cada vez más la felicidad del otro, se preocupará de él, se entregará y deseará « ser para » el otro. Así, el momento del agapé se inserta en el eros inicial; de otro modo, se desvirtúa y pierde también su propia naturaleza. Por otro lado, el hombre tampoco puede vivir exclusivamente del amor oblativo, descendente. No puede dar únicamente y siempre, también debe recibir. Quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo como don. Es cierto —como nos dice el Señor— que el hombre puede convertirse en fuente de la que manan ríos de agua viva (cf. Jn 7, 37-38). No obstante, para llegar a ser una fuente así, él mismo ha de beber siempre de nuevo de la primera y originaria fuente que es Jesucristo, de cuyo corazón traspasado brota el amor de Dios (cf. Jn 19, 34).3

En la narración de la escalera de Jacob, los Padres han visto simbolizada de varias maneras esta relación inseparable entre ascenso y descenso, entre el eros que busca a Dios y el agapé que transmite el don recibido. En este texto bíblico se relata cómo el patriarca Jacob, en sueños, vio una escalera apoyada en la piedra que le servía de cabezal, que llegaba hasta el cielo y por la cual subían y bajaban los ángeles de Dios (cf. Gn 28, 12; Jn 1, 51). Impresiona particularmente la interpretación que da el Papa Gregorio Magno de esta visión en su Regla pastoral. El pastor bueno, dice, debe estar anclado en la contemplación. En efecto, sólo de este modo le será posible captar las necesidades de los demás en lo más profundo de su ser, para hacerlas suyas. En este contexto, san Gregorio menciona a san Pablo, que fue arrebatado hasta el tercer cielo, hasta los más grandes misterios de Dios y, precisamente por eso, al descender, es capaz de hacerse todo para todos (cf. 2 Co 12, 2-4; 1 Co 9, 22)” (Deus caritas est 7).

Puedo amar a Dios sólo porque él me ha amado primero. Yo sólo, con mis propias fuerzas no puedo. Soy incapaz. Como el hombre malherido estoy tirado en el camino. Necesito que Dios se compadezca de mi. Y lo ha hecho por medio de Cristo. El es el buen samaritano que ha venido a buscar a la oveja perdida. No pasa de largo. No es indiferente ante el sufrimiento del hombre. No lo ha abandonado al poder del pecado y de la muerte, sino que compadecido, se detiene en el camino.

Me coge sobre sus hombros. Toma sobre sí mis pecados. Me lleva a la posada, que es la Iglesia, donde entrega unos denarios, los sacramentos de la salvación. Una vez curado, limpio, restablecido puedo amar como Dios me ama. Unidos a Cristo por la gracia, revestido del Espíritu Santo puedo amar con el amor de Dios. Esto fue lo que San Agustín quiso decir cuando afirmó: Ama y haz lo que quieras: si callas, calla por amor; si gritas, grita por amor; si corriges, corrige, por amor; si perdonas, perdona por amor. Exista dentro de ti la raíz de la caridad: de dicha raíz no puede brotar sino el bien.

El amor divino y el amor humano no se oponen, sino que uno y otro están relacionados formando una unidad, de tal manera que “quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo como don”. En consecuencia, si bien es cierto que primero es el amor de Dios, el ágape que desciende, también hay que añadir que la experiencia del amor humano, el eros, puede ser camino de ascenso a Dios[1]. Esta unión del amor humano y amor divino está representada en la cruz, que es un camino vertical, por el que Dios desciende al hombre y éste puede llevar a las alturas de Dios; y es, inseparablemente, un camino horizontal que lleva al amor al prójimo hasta entregar la vida.

“Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables, son un único mandamiento. Pero ambos viven del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero. Así, pues, no se trata ya de un ‘mandamiento’ externo que nos impone lo imposible, sino de una experiencia de amor nacida desde dentro, un amor que por su propia naturaleza ha de ser ulteriormente comunicado a otros. El amor crece a través del amor. El amor es ‘divino’ porque proviene de Dios y a Dios nos une y, mediante este proceso unificador, nos transforma en un Nosotros, que supera nuestras divisiones y nos convierte en una sola cosa, hasta que al final Dios sea ‘todo para todos’ (cf. 1 Co 15, 28)”[2].

Desde aquí se puede afirmar, con palabras del teólogo suizo Hans Urs von Balthasar, que sólo el amor es digno de fe[3]. Pues el amor es fuente de renovación de la vida cristiana y, al mismo tiempo, hace al creyente testigo de ese mismo amor. Ante el ocultamiento de lo divino, el amor al prójimo muestra que Dios no ha abandonado ni al mundo ni al hombre. Muestra que Dios ha entrado en la historia. Se ha hecho cercano, porque es uno de nosotros, semejante en todo menos en el pecado. Así, el amor de Dios es, al mismo tiempo, concreto porque puedo descubrir su rostro en la imagen de Dios que hay en cada hombre; y trascendente, porque no se queda en lo humano, en lo caduco, sino que para que sea un amor verdadero es necesario que sea eterno y no esté sometido al tiempo y al espacio, y este amor sólo puede ser Dios.

El escritor francés, Maxence Van der Meersch, lo expresó de una forma muy bella en su novela Cuerpos y almas. El protagonista es un joven médico ateo, que se enamora de una enferma de tuberculosis. El amor de esta mujer y la entrega del protagonista conducen a este a la conversión. Al final de la novela, el protagonista ha encontrado el sentido de su vida a través del amor a su mujer.

         “Alcanzar la verdad a través del amor es el más bello y hermoso destino que pueda darse en este mundo… Amar y hacer don de uno mismo son las palabras clave de nuestra vida. Esto es inexplicable, por lo que hay que acudir a Dios…

‘Carísimos, amémonos los unos a los otros, porque el amor proviene de Dios. Aquel que ama es hijo de Dios y conoce a Dios, porque Dios es amor’ ¡Esto es lo que San Juan quería decir! He aquí en todo su esplendor y su incomensurable amplitud el mensaje del apóstol al corazón sencillo…

Por haber amado, a causa de su miseria, a una víctima; por haberse compadecido de ella y aceptado compartir sus lágrimas, la indigencia y la pobreza, detrás del triste, dolido y querido rostro del ser amado, otra Imagen transparenta… Detrás del amor al prójimo, está el bien, está Dios. Cada vez que el hombre ama algo que no está sujeto a él es, conscientemente o no, un acto de fe en Dios”[4].2

El ministerio diaconal

La vocación al diaconado presupone y tiene como punto de partida la vocación cristiana, que es vocación a la santidad. Este es el fundamento, la roca, sobre la que se tiene que construir cualquier otra vocación. Si esto no fuera así, corremos un serio peligro de construir la casa sobre arena.

Entonces, si el presupuesto es la vocación cristiana, ser discípulos, a esto no se llega sólo y exclusivamente mediante unos conocimientos. Se llega mediante una relación de comunión, comunión en el amor, con Cristo. Ahora bien, ¿cómo se llega a esto? ¿Cómo hemos conocido a Cristo? Primero mediante el testimonio, donde se unen palabras y obras. En segundo lugar, una vez que nos lo han contado, también, cada uno de nosotros nos hemos encontrado con el Señor resucitado. Y en esa persona hemos descubierto un amor pleno. Quizás, al principio, como el día que conocisteis a vuestra mujer, fue un flechazo, o una especie de intuición (un vuelco del corazón). Sin embargo, de una forma u otra, todos llegasteis a la misma conclusión: “ya no tenemos que esperar a otro” (Mt 11,3; Lc 7, 19-20). ¿Qué es lo que atrae? No es un mensaje, propiamente dicho; tampoco es el conocimiento puramente intelectual; ni unos sentimientos. Es todo esto, pero es mucho más. Es el encuentro con Jesucristo.

Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Deus caritas est, 1)

Esta orientación decisiva nos abre las puertas a una nueva relación con Dios. Una relación que no se basa en el temor, sino en una relación paterno-filial, porque Cristo nos muestra la grandeza de nuestra vocación. Esto, evidentemente, nos obliga a dar una respuesta mediante la fe, por la que aceptamos libremente el don de Dios y nos disponemos a vivir según la vocación de hijos. Ahora bien, no podemos olvidar que “el mensaje cristiano no era sólo ‘informativo’, sino ‘performativo’. Eso significa que el Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida” (Spes salvi, 2).

Esta idea me parece clave y fundamental para entender nuestra vida y la vocación cristiana y diaconal. Ese carácter “performativo” de la fe, nos lleva a una trasformación, que es el nuevo nacimiento a la vida nueva. “… a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; estos no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios” (Jn 1,12-13).

 

El ministerio de la caridad

“En particular, para los diáconos la vocación a la santidad significa ‘seguir a Jesús en esta actitud de humilde servicio que no se manifiesta sólo en las obras de caridad, sino que afecta y modela toda su manera de pensar y de actuar’…” (Directorio, n. 45).

Si, en todo fiel cristiana, la vocación a la santidad conlleva el testimonio de la caridad, en el caso de los diáconos permanente (y en consecuencia de los aspirantes), está llamada es la razón de ser de su diaconía. El ministerio de los diáconos pone de manifiesto, da a conocer, el rostro de Jesús como siervo. En consecuencia, al igual que Cristo es imagen de Dios y en su entrega a los demás, especialmente a los más necesitados, revela el rostro humano de Dios, el rostro de la misericordia, el ministerio diaconal lo actualiza.

Si el fiel cristiano es aquel que ha conocido el Amor de Dios revela en Cristo y, por medio de su participación sacramental, queda vinculado a este amor. Así, el que ha recibido la vocación al diaconado prolonga ese mismo amor redentor en la entrega a los hermanos. No hay solución de continuidad. Quien ha sido rescatado y amado, se trasforma mediante sus obras en testigo de ese mismo amor.

Quizás nos ayuden a entender esto, lo que Benedicto XVI explicaba a los participantes en el encuentro anual de Cor Unum, celebrado en enero del 2006. Al hablar de la encíclica Deus caritas est, el Papa decía:

“… los temas ‘Dios’, ‘Cristo’ y ‘Amor’ se funden como guía central de la fe cristiana. Quería mostrar la humanidad de la fe, de la que forma parte el eros, el ‘sí’ del hombre a su corporeidad creada por Dios, un “sí” que en el matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer encuentra su forma enraizada en la creación. Y allí sucede también que el eros se transforma en agapé, que el amor al otro ya no se busca a sí mismo, sino que se transforma en preocupación por el otro, en disposición al sacrificio por él y también en apertura al don de una nueva vida humana. El agapé cristiano, el amor al prójimo en el seguimiento de Cristo no es algo extraño, puesto al lado del eros o incluso contra él; más bien, en el sacrificio de sí mismo que Cristo realizó por el hombre ha encontrado una nueva dimensión que, en la historia del servicio de caridad de los cristianos a los pobres y a los que sufren, se ha desarrollado cada vez más.” (Benedicto XVI, Discurso a los participantes en el congreso anual de Cor Unum 26 de enero 2006).

Entender así el ministerio de la caridad, del servicio diaconal a los más necesitados, es importante porque lo vincula a la misión de la Iglesia, que no es distinta a la misión del Hijo. En consecuencia, el ministerio del diácono no responde sólo a una necesidad de justicia, que soluciones los problemas sociales de los hombres; ni se dedica a al trabajo social o a la colaboración de una ONG.  ctrfbwgweaese20

En consecuencia, el ministerio diaconal va más allá. Es el fruto de la fe, la respuesta a la llamada de Dios a entregar la vida, como lo hizo el mismo Cristo. El servicio del diácono es la respuesta de amor por parte de quien ha sido conquistado por el mismo Jesús. “El colaborador de toda organización caritativa católica quiere trabajar con la Iglesia y, por tanto, con el Obispo, con el fin de que el amor de Dios se difunda en el mundo. Por su participación en el servicio de amor de la Iglesia, desea ser testigo de Dios y de Cristo y, precisamente por eso, hacer el bien a los hombres gratuitamente” (Deus caritas est 33).

¿Cuáles son las características de la forma cristiana y eclesial de vivir la caridad? Siguiendo la encíclica de Benedicto XVI (Cfr. Deus caritas est 31), estas características son las que nos propone el mismo Jesús en la parábola del samaritano:

Es la respuesta inmediata a una necesidad. Quienes atienden a los necesitados necesitan una “formación del corazón”: “se les ha de guiar hacia ese encuentro con Dios en Cristo, que suscite en ellos el amor y abra su espíritu al otro, de modo que, para ellos, el amor al prójimo ya no sea un mandamiento por así decir impuesto desde fuera, sino una consecuencia que se desprende de su fe, la cual actúa por la caridad (cf. Ga 5, 6)”. En este sentido, conviene recordar lo que dicen las Normas para el diaconado permanente en España: “el diácono debe configurarse con Cristo Siervo al cual representa y, por este motivo, debe actuar con humilde caridad y mostrarse siempre misericordioso por su solicitud hacia los que padecen enfermedades y deficiencias físicas y espirituales (cf. Directorio, nn. 37-42).” (Normas básicas para la formación de los diáconos permanentes en las diócesis españolas 8).

Es la actualización, aquí y ahora del amor que el hombre necesita. En consecuencia, no participa de ideologías ni de organizaciones políticas. En este sentido, el Directorio para la vida y ministerio de los diáconos permanentes, cuando habla del ministerio de la caridad, afirma: “Como ministros de Cristo y de la Iglesia, sepan superar cualquier ideología e interés particular, para no privar a la misión de la Iglesia de su fuerza, que es la caridad de Cristo”. (Directorio, n. 38).

No es un medio de proselitismo, ya que el amor es gratuito. Ahora bien, esto no significa que se deba ejercer la caridad sin referencia a Cristo y a Dios. “Quien ejerce la caridad en nombre de la Iglesia nunca tratará de imponer a los demás la fe de la Iglesia. Es consciente de que el amor, en su pureza y gratuidad, es el mejor testimonio del Dios en el que creemos y que nos impulsa a amar”.

Así, en el mismo número 38 del Directorio, se afirma: “La diaconía, de hecho, debe hacer experimentar al hombre el amor de Dios e inducirlo a la conversión, a abrir su corazón a la gracia”.

Todo esto que hemos dicho, como presentación al tema de este curso, creo que puede quedar resumido en las palabras de Benedicto XVI dirigidas al congreso anual de Cor Unum:

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D. Andrés Martínez Esteban, formador de los candidatos y aspirantes al diaconado permanente

“El espectáculo del hombre que sufre toca nuestro corazón. Pero el compromiso caritativo tiene un sentido que va mucho más allá de la simple filantropía. Es Dios mismo quien nos impulsa, en lo más íntimo de nuestro ser, a aliviar la miseria. Así, en definitiva, es a él mismo a quien llevamos al mundo que sufre. Cuanto más consciente y claramente lo llevemos como don, tanto más eficazmente nuestro amor transformará el mundo y suscitará la esperanza, una esperanza que va más allá de la muerte, y sólo así es verdadera esperanza para el hombre”. (Benedicto XVI, Discurso a los participantes en el congreso anual de Cor Unum 26 de enero 2006).

[1] Cfr. Benedicto XVI, Deus caritas est 7.

[2] Ibid., 18.

[3] Cfr. H. Urs von Balthasar, Sólo el amor es digno de fe (Sígueme, Salamanca 2004), 53-58.

[4] M. Van der Meersch, Cuerpos y almas (Círculo de Lectores, Madrid 1969) 610.

Policía Militar y Juez ordenados diáconos permanentes en San Luis, Maranhão (Brasil)

En la noche del 11 de septiembre el año 2016 tuvo lugar la celebración eucarística en la cual fueron ordenados diáconos los lectores y acólitos, el juez José de Ribamar Castro y el policía militar Werley da Costa Leite. La solemne celebración tuvo lugar en el Santuario de San José de Ribamar, en São Luís, Maranhão, y fue presidida por el Arzobispo Metropolitano de San Luis, monseñor José Belisario y concelebrada por el obispo auxiliar don Esmeraldo Barreto de Farías y varios sacerdotes. En Brasil, es la primera ordenación diaconal de un juez.ordenacao_no_maranhao_1

Participaron: Presidente de la Comisión Nacional de Diáconos (CND), Deacon Zeno Konzen, Presidente de la Comisión Regional de Diáconos CRD NE-V, diácono Marinaldo Oliveira, y el presidente de la Comisión Arquidiocesana de los diáconos de St. Louis Arquidiócesis, Diácono Renato Fontoura así como miembros de la familia, jueces, servidores y más de 350 personas de la parroquia de Nuestra Señora de la Gloria de la comunidad – el barrio alemán. Marcada presencia del Presidente del Tribunal de Maranhao, el juez Cleones Cunha, los jueces Jorge Rachid, Jamil Gedeon (director ESMAM), Lourival Serejo, Ricardo Dualibe (Defensor General) y el soporte del juez de la cuarta corte de St. Louis de la familia, María Francisca Gualberto Galicia.

El Dr. Cleones Cunha destacó la satisfacción de tener un miembro del Tribunal fue ordenado diácono en la Iglesia. “Es un momento de alegría. No sólo va a estar al servicio de la justicia, pero va a ser ese hombre que va a ser un proveedor de servicios, también, a la comunidad a través de su diaconado “, enfatizó el Presidente de TJMA. El juez Castro no ocultó su emoción por el momento para recuperar el cursos de formación religiosa, el senderismo y el compromiso en la parroquia que hizo recibir la ordenación. “Toda la preparación intelectual, espiritual y pastoral ascendió a fue aprobado el diaconado, lo que representa un servicio de disponibilidad, una manifestación de la espiritualidad, una manera de tomar la religión más compromiso”, dijo.

El diácono de la policía militar Werley también demostró ser muy feliz para ejercer el diaconado en la comunidad y ser testigo de su ministerio en la práctica profesional.

Colaboración: Diácono Renato Fontoura.cnd

¡50 mil visitas a este blog!

Hoy 23 de junio de 2016, en las vísperas de la Natividad de San Juan Bautista hemos pasado las 50 mil vitas.

Parece casi imposible que un blog que trata un tema tan restringido y desconoocido, EL DIACONADO, haya podido llegar a estas cifras en tan poco tiempo de historia.

Una vez más, damos las gracias al Señor y a su madre, Nª. Sª. por su protección y volvemos a exclamar: ¡Ave María!

 

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